
y no he sabido decirle que no, aunque no tiene hora, pero es urgente, me dice, son sólo cinco minutos, pero yo sé que nunca son sólo cinco minutos, pero, pasa, le digo, y, efectivamente, no son sólo cinco minutos, porque viene a decirme que su ex, así le llama, no le ha pagado la pensión de alimentos, y yo le digo que si ha denunciado a su ex, así le llamo, mientras que pasa media hora, como me temía, con Pedro esperando fuera, que tiene a su mujer muy enferma, y cuando entra le doy ánimos, a Pedro digo, pero también le digo que entregue la documentación a su hora, que si no luego pierde todas las becas, asiente, mientras la entrevista se alarga más de lo previsto, mi fallo de siempre, que se me va el santo al cielo y casi nunca consigo hacerlo en media hora, ni lo conseguiré, porque me cuesta cortar a la gente cuando la gente necesita hablar, que no sé cómo lo hacen los médicos con sus diez minutos, así que cuando, una hora después, los Ramírez entran en mi despacho y veo a la gente que hay esperando fuera, Quique, ¿me puedes mirar esto?, me dice uno aprovechando que saco la cabeza, como si fuera yo la enfermera cuando sale y la gente se abalanza con las recetas en la mano, ahora no puedo atenderte, le digo, cuando entran los Ramírez, decía, sé que me voy a quedar otra vez sin bocadillo y sin respiro, y hago pasar a los Ramírez, una entrevista que quiero que me salga bien, con un padre con la mano muy larga con su hijo, y ella llorando, aunque a mí, todavía con energía, me sale una entrevista redonda, o eso creo, que habrá cambios vaya, y luego entra la señora Leonor, que es una abuela, de esas que sufren por su hijas, y por su nietas, y no puedo dejar que se hunda Leonor, que menos mal que existe, ni tampoco me puedo ir al bar cuando hay tanta gente esperando, para que luego digan de los funcionarios que nos tocamos la pera, aunque yo no lo soy, funcionario digo, y si lo fuera tampoco cambiaría nada, y vaya pensamiento imbécil que acabo de tener, pero comienzo a notarme cansado y me doy un respiro mientras Leonor habla, un respiro como los del Tour aprovechando un falso llano en el Tourmalet, entonces Paqui, la administrativa,que es un sol, me dice Quique, vaya día, ¿no? ¿te traigo algo?, pero es que llega un momento que se pierde la gana, excitado como esta uno, y no, gracias Paqui, bueno sí, gracias Paqui, un café con leche por favor, algo en el cuerpo para enfrentarme a Luís, que entra después de Leonor, y me deja las factura del material de su niño sobre la mesa, mal acostumbrado como está, que me la paguéis, con un par, y yo sé que se va a tomar mal mi negativa, que no, que no puede ser, que sabemos que está cobrando trescientos euros más que antes y no puede ser que le paguemos todo señor Luís, y se va enfadado, pues que se vaya, y entra Raúl, de dieciséis años, que siempre me falla, pero hoy no, joder pues hoy lo necesitaba, que fallaras digo, hola Raúl, ¿como te va?, y hablamos del trabajo, y me noto los ojos como rojos, la voz como que se me va perdiendo, pero entonces, después de Raúl, Cristina, de catorce, que no soporta a los profes, ni a sus padres, ni a nadie, catorce años, y le hace bien hablar conmigo, así me dice, me hace bien hablar contigo, y a mi me gusta trabajar con ella, pero también me gustaría estar más fresco y dedicarle un cien por cien de Quique y no un cuarenta por ciento, que es lo que me queda a las dos menos cuarto, cuando pican a la puerta, y es Paqui, que es urgente, de la escuela, perdona Cristina, y hablo por teléfono, y me sorprendo de estar tan lúcido a esta hora en la que ya mezclo nombres y genogramas, y es una lástima que todo este trabajo sea invisible, que trabajar cansa ya lo sabía, pero me siento bien, una satisfacción un poco masoquista porque me duele todo, o no, simplemente que atender bien a la gente es un placer, por eso me gusta este trabajo, pero llegan las tres, y todo acaba, y me queda una montaña de anotaciones de papel a los que darle orden, gestiones, aunque ya estoy tan muerto que los meto en una carpeta con el título de
urgente, para no olvidarme el lunes de echarle un vistazo, a primera hora, cuando