lunes 30 de marzo de 2009

MONJAMONJAMONJAMONJAMONJAMONJAMON

Alaska, 30 de marzo de 2009,

Las nueve y media. Bien untado de tomate, como hacen los catalanes, y con un buen chorro de aceite de oliva. Eucaristía. El aceite obscuro, que desprenda un olor intenso a oliva y que tenga cuerpo. Una pizca de sal. Jamón cortado finito, o chorizo ibérico, y un pan con algo de miga, ni demasiado blanco ni demasiado quemado. Por un mini como este, juro amor eterno a un bar y repito durante años. Por este jamón creo en el diseño inteligente. Aunque sea el del cerdo.
Desayuno solo, leyendo el periódico. La iglesia católica y las asociaciones provida en las portadas. Parece el Nodo. Están contra el preservativo, y están contra el aborto. Me gusta que sea así. Prefiero que se les vea lo trogloditas que son, antes de que se disfracen de progres. Es la hostia. Yo es que mientras desayuno me da por los soliloquios y me cabreo solo.

Después del bocata, sobre las 10h, viene Paula con su niño. Con ella hago las entrevistas estilo Sartre, es decir, con un ojo en ella y otro en el niño, que revolotea libremente por mi despacho. Tres añitos y pico tiene er gacho. "Quique, yo lo llevo a la escuela como un pincel, y quiero que me lo devuelvan como un pincel". Antes de rebatirle esa misión imposible por la que se pelea con media escuela, el niño ya ha tocado todo lo que había por tocar sin que la madre diga ni mu. Como un pincel. Pero si a este crío, con lo que se mueve, antes de llegar al cole le deben caer los churretes hasta el cuello.
Termina la entrevista. Tengo una cajita sobre la mesa, con caramelos de cortesía."Quique, que te va a dejar sin caramelos", me dice Paula, corroborando, como si el niño fuera de otra.
Que paciencia que tienen que tener algunos profes.

Sobre las 12h viene Dolores. Otra vez le han avisado de la escuela porque su niño ha hecho no sé qué. Tiene un niño que es un ciclón. Yo ya entiendo que la escuela llame a una madre para darle el parte, o mejor aún, para formar un equipo y ver qué se puede hacer. En ese equipo, a veces yo juego de central, repartiendo juego, otras de portero, parando lo que pueda, y otras de defensa central, achicando balones. Pero no puedo entender que llamen a una buena madre como Dolores y se enfaden con ella por lo que haga el niño en el cole, como si ella, que estaba en su casa, cocinando, tuviera telepatía y pudiera controlar al niño a distancia. Que se llama Dolores, no Carrie. Supongo que en el inconsciente esta esa ecuación: niño revoltoso, algo pasa en casa. Haces la suma y te saltas el espacio-tiempo. Pero no siempre es así, y aunque lo fuera, Dolores seguiría sin tener poderes.
A veces los profesionales les pedimos a los padres que controlen lo que no somos capaces de controlar, con toda nuestra pedagogía y nuestras técnicas.
Que paciencia que tienen que tener algunas madres.

Luego unos frutos secos, antes de cerrar, para darnos fuerzas. Cuando Teresiña y yo nos ponemos estupendos, hasta cae algún vermutillo. Unas matutano con olivas para darnos alegría al cuerpo y llegar hasta la hora de comer. No ha sido el caso hoy. Las provisiones se han acabado y ninguno de los dos tenemos ganas de ir al super.

Foto: Gary Land




jueves 26 de marzo de 2009

UN MERCADO LLENO DE GENTE Y EL SOL.


Alaska, 26 de marzo de 2009


Por fin ha salido el sol en Alaska. El verde se ha tragado todo el agua que ha llovido y está por todas partes. En días como hoy es un placer salir a la calle para hacer recados: Coordinarme con la escuela, hacer un domicilio (que en nuestra jerga quiere decir ir a ver a alguien a su casa), o ir al centro de salud. Mientras hago una cosa y la otra paseo por el bullicio del mercado. Privilegio de educadores. Hay gente en la terraza de los bares y gente rodeando el puesto de la Lola, ¡bragas a un euro niña!, gente en la plaza de los columpios y gente en la calle principal. Hay gente por todos lados, como caracoles ahítos de sol.
La crisis va por dentro, como las procesiones. Pero así, paseando, la gente se da un respiro y el mundo parece que funciona.

Nunca me han gustado los que utilizan continuamente la primera persona del plural. Ese nosotros que te dan ganas de decir: habla por ti chaval. Tenía una amiga que siempre decía que todos estábamos en crisis, y no se daba cuenta de que la única que estaba en crisis era ella. Por eso no soy amigo de las extrapolaciones, a no ser que las estadísticas o los hechos las acompañen.
En este caso, en el de la crisis económica, los datos avalan mis percepciones. Apabullan las cifras de paro, de cierres de empresas o las cifras de Cáritas.
La gente a la que la crisis no le afecta directamente, habla de ella con espanto. Pero lo cuentan como si fuera algo que le está pasando a un primo muy lejano. Por eso, después de los comentarios, la vida sigue (eso sí, sigue tocando madera, por si acaso).

Pero, para los que trabajamos en esto, la crisis es cada vez más omnipresente. Arrambla con todo: con vidas, con familias y con proyectos. En los últimos meses he visto situaciones que ponen los pelos de punta. Familias desesperadas por no llegar a fin de mes, padres que vuelven a vivir con sus padres y personas que buscan en los containers los desechos de los supermercados. Nunca antes tanta gente me había dicho en una entrevista si lo que tienen que hacer para comer es robar. Nunca había hablado con gente tan nerviosa, tan agresiva, ante la falta de ayudas. Nunca había visto tantos hombres derrotados después de patearse todo un polígono industrial y dejar su currículum.
Mis padres me habían contado una época en blanco y negro, una época de realquilados, , que parecía una pesadilla. No es comparable con ese tiempo del hambre, por fortuna, pero hoy vuelven a haber familias enteras metidas en habitaciones.
Creo que nunca había visto tanta gente pobre como ahora.

Espera, espera, espera. No me gustan los catastrofismos. Los servicios sociales sólo se ocupan de las personas en un momento de sus vidas. Esos momentos suelen ser, muchas veces, los peores. Después de una dura jornada de entrevistas, después de ver a diez familias sin un euro en los bolsillos, uno confunde la parte con el todo. Hay que salir, ver también las plazas llenas, la gente comprando y cenando en los restaurantes, como un día cualquiera de un año cualquiera. No para relativizar, ni para minimizar, ni nada. No, no. Sólo para no volverse loco y saber que, de momento, la sociedad sigue funcionando.

Creo que muchos ayuntamientos no están reaccionando con celeridad a este periodo de recesión. Es un problema de Estado, claro, pero un ayuntamiento también es Estado. El más cercano a los ciudadanos. Conozco pocos planes anticrisis audaces. Al contrario, algunos hablan de recortes en los presupuestos de servicios sociales. En estos momentos, esto es inaceptable. Hace falta más presupuesto para ayudar a las familias, y hacen falta más profesionales para atenderlas.
Evidentemente, no se va a salir de la crisis con beneficencia, ni aumentando el gasto público. Pero mientras se crean medidas para activar la economía y crear empleo (medidas que, hasta ahora, están siendo muy decepcionantes, con un presidente del gobierno sin capacidad de liderazgo), mientras se crean, digo, no podemos olvidarnos de los pequeños dramas que quedan entre las cuatro paredes de un despacho de servicios sociales.

Seguramente saldremos de esta. El capitalismo renace siempre de sus cenizas. Sabe hasta que punto el resto social que produce se puede volver peligroso. Pero cuando todo esto acabe, espero que no tengamos que avergonzarnos de cómo cuidamos, en aquella mierda de crisis, de las personas más desprotegidas.
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lunes 23 de marzo de 2009

HACE UN AÑO Y PICO

Alaska, 23 de marzo de 2009,

Querido R.,

Como tú ya sabes, que me has leído casi desde el principio, en enero de 2008 escribía yo la primera entrada de este blog. Entre algunas otras razones (fijo que no faltaba un punto, o dos, de ego y exhibicionismo), había tres poderosas. Una: me gusta escribir. Dos: quería escribir sobre la profesión. Tres: buscaba lectores.
Hasta el momento había escrito algunos ensayos y artículos para revistas especializadas. Pero la experiencia de escribir un blog es única. No sólo por la posibilidad que ofrece el link de crear un texto que puede oírse, verse y expandirse, sino, sobre todo, por la rapidez en que el escritor puede leer los comentarios de sus lectores y entablar una conversación con ellos.
Este ha sido, para mí, el principal descubrimiento. Picar al "Publicar entrada" y esperar agazapado como los menos tímidos de entre ellos (muchísimas gracias a todos) saludaban con un comentario. El que fuese.
No escribo para hacer amigos ni para gustar a nadie. Confieso, eso sí, lo agradable que resulta ver que tus ideas coinciden con las de otros. Y ¿porqué no decirlo?, por muy refractario que sea a los elogios, no me amargan los dulces.
Pero me gusta el cuerpo a cuerpo. Cuando algún lector ha sido crítico con alguna de mis entradas, he disfrutado como un energúmeno, y me he lanzado a por sus argumentos con el sable en mano, convencido de que no todas las ideas son respetables, y de que no hay mejor manera de respetar al interlocutor que escucharlo atentamente y rebatirlo si hace falta, dejándote (ofreciéndole) lo mejor de ti mismo en ello. Seguro también de que mientras las ideas se pelean a muerte, se preserva a la persona de carne y hueso que las defiende.
Ni que decir tiene que en algunos lances he reculado, apabullado por mejores argumentos, o convencido del todo.
Contrariamente a lo que se dice con frecuencia, no me importa que me intenten convencer. De eso se trata. También me gustan los que creen que tienen la verdad absoluta. Suelen defenderla con buenos argumentos, convencidos, como yo, de que es imposible que cada persona tenga su verdad, como dicen en la tele. Paradógicamente, suelen estar más dispuestos a desechar la verdad absoluta por otra que se demuestre mejor, que los que presumen de tolerantes.
Resulta extraño y triste que buena parte del mundo profesional y universitario se esté perdiendo esta conversación entre blogs, cuando es lo más estimulante que ha aparecido en muchos años. El mundo profesional de la educación social está aquí, en la blogosfera. No sólo aquí, pero sobre todo aquí. Lo mejor y lo peor. Los blogs rigurosos y bien escritos, y los que utilizan la mentira o la impostura en sus post. Los que expresan ideas originales, y los que se ocultan en los lugares comunes (disfrazados a veces de una cómoda disidencia de grupo ) para no tener que afrontar nunca la autocrítica.
Si se quiere tener una radiografía de la profesión de educador social en el siglo XXI, debe uno salir de las aulas, aunque sea por unas horas, y darse una vuelta por los blogs de educadores, o por espacios como facebook. Comprobará cómo hablan, qué piensan, cómo trabajan o qué problemas tienen los educadores de ahora mismo. Leerán, verán y oirán la grandeza de la profesión y también sus miserias. Perderse esto significará, dentro de muy poco, quedarse al margen de lo que se cuece en este mundo.

En año y pico, este blog ha sido escenario de conversaciones increíbles y muy interesantes entre personas vinculadas a la profesión, algunos de ellos bloggers, otras que no son del gremio y el que esto escribe: Eta, lobbies, políticos, ciencia , son algunos de los temas tratados aquí. También, como ya sabes, yo he participado en otros blogs, a veces sumándome a unas ideas, a veces discrepando de ellas, comprobando lo que ya sabía: Uno siempre podrá tomarse un café con alguien a quien respeta, por mucha vehemencia que ponga en sus exposiciones.

Luego vino cuando Factoría Los Sánchez, descubrió el blog y decidió llevarlo al teatro (una historia austeriana que tú y yo sabemos y que explicaré algún día con detalle), convirtiendo lo que era un pequeño entretenimiento en una aventura fascinante.
No sé cuanto más va a durar esto R. No es tanto que los temas se agoten, como que se agote uno mismo. Esto engancha, y no sé si eso es bueno. .
Mientras tanto voy a seguir disfrutando de este pequeño rincón. De esta Alaska que es, sobre todo: una silla, una mesa, un ordenador, yo, y un lector.
Ya sabes que mientras dure la fiesta seguiré esperando, como un niño el día de reyes, encontrar un comentario en mis calcetines.


Un abrazo.


______MAKING OF__________


EDUCADOR SOCIAL EN ALASKA:


-29 de mayo, Estreno en el Teatro Principal de Castellón.

-25 de septiembre Teatro de Vinarós (Castellón)

- 3 de octubre, en Sala L'Horta (València).
Factoría Los Sánchez
Teléfono: 659373365

lunes 16 de marzo de 2009

SOFÍA Y LA PERSEVERANCIA

Alaska, 16 de marzo de 2009.
Hace unos años, nuestro equipo tenía una supervisora, Sofía V., con la que aprendí mucho. Hace unos años, nuestro equipo era muy quejica. Para ser exactos, en aquellos tiempos, la mitad de la profesión estaba instalada cómodamente en la queja.
Un día Sofía nos hizo apuntar en un papel todas las cosas que no dejan avanzar a los equipos: batallitas, quejas quejosas, victimismos, rumores, medias verdades, suposiciones, miedos. Luego las quemó. Las quemamos. Todos en círculo. La carga simbólica de un fuego purificador se llevo por delante buena parte de nuestras manías. ¿Un aquelarre?, ¡quita!, sólo un misto y un cenicero.
La queja. La señora Sofía solía lanzar siempre un pregunta, que era como un meme: ¿Y usted qué hizo ante eso?. Era una pregunta implacable, porque aunque tuvieras una respuesta preparada, ella seguía, dura como una roca: ¿Y usted qué hizo ante eso?. Y así, hasta que comprobabas que la falta de respuesta a la mitad de las cosas de las que te quejabas, por ejemplo, la prepotencia de un político, un problema con un compañero, la falta de medios imprescindibles y muchas cosas más, tenían que ver con que tú no habías llegado hasta el final. Eramos excelentes formuladores de quejas, pero no las asumíamos hasta las últimas consecuencias.
Sofía, después de dejarnos vomitar, nos recordaba la responsabilidad que teníamos en aquello que nos pasaba. Os aseguro que a la gente no le gusta escuchar ese tipo de cosas. Vaya con Sofía, tocándonos los cojones. No dejaba de ser una contrariedad, porque en la queja se vive estupendamente, y buscar soluciones da mucho trabajo.
Me he acordado de ella porque Teresiña y yo hemos conseguido un nuevo recurso gracias a nuestra perseverancia. Bueno, gracias a Sofía. Hemos llegado al final. Llegar al final significa hacer informes por escrito y pedir las respuestas por escrito. Significa pedir cuentas. Significa no rendirse y pedir respuestas hasta que te las den. Si la respuesta es negativa, pero crees que te asiste la razón, significa no rendirse. Significa pedir reuniones formales, es decir, utilizar los canales apropiados. Significa que no aceptas respuestas por los pasillos. Significa ser respetuoso y exigir que lo sean contigo. Significa elevar las quejas a quien tenga que escucharlas. Significa que las escuchen y las lean y te den una respuesta. Significa que si no te la dan, la vuelves a pedir. Y si no te la dan, la vuelves a pedir. Significa explicar nuestro trabajo, con quesitos y columnas de colores, con diseños y textos atractivos, aunque sea para dárselo a un político merluzo (nuestra obligación es informarle, lo otro es su problema). Y si no te la dan, la vuelves a pedir. Significa que a ti nadie te alza la voz. Significa poner los problemas sobre la mesa. Y si no te la dan, la vuelves a pedir. Significa que no permites que insulten a tus usuarios. Y si no te la dan, la vuelves a pedir.
Significa muchas más cosas. Significa, sobre todo, respetarte a ti mismo y a tu trabajo.


Ser perseverante no quiere decir obtener siempre una respuesta afirmativa. Pero satisface saber que uno ha hecho todo lo que estaba en su mano para resolver una situación profesional. En todo caso, siempre te queda hacer la pregunta pertinente: ¿Y usted qué hizo ante eso?.

____MAKING OF_________________
Ensayos de la obra de teatro. Rafa Sánchez, pruebas de escenario, luces, texto...
Fotos: Factoría Los Sánchez

















Factoría Los Sánchez.
Benicarló.
bukortazar33@yahoo.es
Telf:659373365

miércoles 11 de marzo de 2009

CONTROL SOCIAL

Alaska, 12 de marzo de 2009
Cuando unos padres no cumplen con las responsabilidades respecto a sus hijos, el educador social les llama al orden. Esto, entre otras cosas, es control social yCursiva los servicios sociales, en este sentido, son un instrumento de control del Estado. Parece obvio, pero oigo decir a algunos estudiantes, tiernamente, aquello de que la profesión de educador social les parece tan maravillosa que hay que recordarles de vez en cuando de que no se trata de ir a recoger florecillas por el campo. No es por desanimar, al contrario. Es cierto, esta profesión tiene momentos sublimes, pero es importante que sepan cuanto antes que no todo el mundo les va a amar incondicionalmente.

-¿Eso quiere decir que el educador sólo controla?. No, por supuesto. Lo más importante de su acción debería ser la relación educativa con los ciudadanos y con el entorno y lo que eso significa de promoción, socialización y transformación social. El control puro y duro vacía de contenido su función.
-¿Eso quiere decir que el educador social debe ser acrítico respecto a las leyes o normas de una sociedad?. No, no es eso. El control social y el cambio no tienen porque ser incompatibles. Tal como yo entiendo la profesión, se deben de utilizar todos los instrumentos a nuestro alcance para que la sociedad sea más justa. Y esto no son sólo palabras, esto quiere decir tener un actitud de alerta permanente cuando consideremos que se está dando un maltrato institucional al ciudadano. Hay instrumentos a nuestro alcance: Desde hacer pedagogía con los políticos, hasta denunciar la situación en los juzgados, promover que el ciudadano se queje o denuncie, escribir artículos de denuncia en los medios de comunicación, promover más recursos y proyectos sociales, informar por escrito a la instancias competentes, etc. También es cierto que si lo que el profesional cuestiona, legítimamente, es el Estado de Derecho mismo y todas las leyes y normas que emanan de él, entrará en conflicto permanente consigo mismo y con los demás. Sería como un policía que se niega a utilizar la fuerza física, o un veterinario que odia a los animales.

-¿Eso quiere decir que el control es negativo per se? Entre educadores el concepto de control tiene mala prensa, para que nos vamos a engañar. Los que trabajamos en la administración o para la administración la criticamos a menudo, por controladora. Esto es necesario y saludable, siempre y cuando no nos olvidemos de que formamos parte de ella y de que el cambio, en todo caso, lo promovemos desde dentro.

Respecto al control a las familias negligentes con hijos menores de edad, el Estado tiene potestad para inmiscuirse en los asuntos familiares,cuando estos perjudican gravemente a alguno de sus miembros. Este es el acuerdo social que nos hemos dado. No podemos permitir que unos padres maltraten impunemente a sus hijos, o que no los lleven a la escuela, por ejemplo. Creo que en eso podemos estar de acuerdo. Desde este punto de vista, el control social puede significar, paradógicamente, una cuestión de justicia y de promoción social para los menores. Porque respecto a los hijos, la familia es capaz de lo mejor, pero también de lo peor.

Pero ¿quién vigila al vigilante?. El Estado es muy poderoso, y los profesionales a su servicio tenemos delegado un poder enorme. Estamos en el extremo de sus tentáculos, peligrosamente cerca del ciudadano . Por eso, el educador social tiene a menudo la difícil tarea de estar al servicio del Estado, pero también la obligación de controlar sus abusos, aunque para ello tenga que morder la mano que le da de comer. Aviso para navegantes: no es fácil estar en misa y repicando. Y si hay hipotecas, niños y precariedad laboral de por medio, ni te cuento. Todos los que trabajamos para la administración lo sabemos. Pero no hay excusas que valgan. Hace falta tener vocación de servicio público, y, ¿porque no decirlo?, una pizca de valor. Llevo años en esto y sé que ser coherente significa, entre otras cosas, entrar más tarde o más temprano en conflicto con el poder. Otra cosa es que uno vaya adquiriendo habilidades para ser cada vez más crítico y resolutivo, sin necesidad de quemarse a lo bonzo.
Hay algo que a mí personalmente me ayuda. No olvidarme nunca de que el eje central, la razón de ser de mi trabajo, es ofrecer una atención educativa de calidad al ciudadano. Si tienes eso claro, puedes ir de frente a picar a la puerta que sea.
Pintura: Elena Montull
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Salgamos de la sombra
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sábado 7 de marzo de 2009

¿QUIERES PARTICIPAR EN UN PROYECTO TEATRAL?

La compañía de teatro Factoría Los Sánchez estrenará la obra de teatro Educador social en Alaska el 29 de mayo de 2009 en el Teatro Principal de Castellón y luego empezará la gira por toda España.
Los de la Factoría quieren hacer una obra muy interactiva, y para ello están pensando en la participación de los lectores de este blog.

¿Cómo participar?
1. Post más votados: Durante la gira del espectáculo, la compañía irá introduciendo los post más votados por los lectores. Si quieres ver un determinado post en escena puedes votar por él.
2. Escenografía: La Factoría está metida de pleno en los ensayos y le gustaría recibir ideas. Recordar que se trata de una obra para un actor: Un educador social de unos servicios sociales de atención primaria. ¿Cómo os imagináis el escenario?: ¿Un despacho convencional? ¿Un cuadrilátero? ¿Una piscina?. ¿Qué elementos pensáis que son imprescindibles?: ¿Un teléfono? ¿Una mesa?

3. Proyecto audiovisual: Todo el proceso de la obra (ensayos, entrevistas, etc.) hasta su estreno en Castellón, se convertirá luego en un audiovisual que distribuirá el Colegio de Educadores y Educadoras Sociales de Cataluña (CEESC) como uno de los Premios Retines 2008. Nos encantaría contar con la colaboración de los lectores de este blog, sean educadores sociales o no. ¿Cómo? Muy fácil: Enviándonos grabaciones, individuales o colectivas, (pueden ser con la webcam, con cámara de vídeo, móvil, etc.) de vosotros contestando a alguna de estas preguntas ¿Que es para ti un educador social? ¿ Que te parece este blog?, o cualquier cosa que se os ocurra sobre la profesión. Nosotros intentaremos incluirlo en el audiovisual. Incluiremos los nombres de los colaboradores en los títulos de crédito del proyecto.
En fin, como veis, entre la Factoría y yo estamos intentando que esta sea una obra de teatro que esté constantemente viva.

¿Dónde enviar vuestras propuestas?
1- Directamente al apartado de comentarios de este blog o del blog de Factoría Los Sánchez.
2- Enviándolas al email de La Factoría: factorialosanchez@gmail.com y bukortazar33@yahoo.es
3- Contactando con el grupo Factoría Los Sánchez en Facebook , donde os tendrán informados de todos los acontecimientos de la compañía.
4- Contactando directamente con la compañía por teléfono. Rafa Sánchez: 659373365
¡Gracias por vuestra colaboración!

miércoles 4 de marzo de 2009

EL LECTOR POR HORAS

Alaska, 4 de marzo de 2009.
Candela. Treintaytantos. Ella no lo sabe, pero es X-457. Un expediente. Tampoco lo sabe pero saldrá en unas estadísticas. Monoparental. Problemas económicos. Vivienda precaria. Cosas así.
Cuando me viene a ver siempre lleva un libro. Lo pone sobre la mesa, como quien no quiere la cosa. Como si fuera un complemento. Un paraguas o una gorra. Pero no. Un libro es una declaración de intenciones: leo, luego no todo está perdido. Cuentos para pensar era el último que llevaba.
Después de la urgencias, acabamos hablando del leer, por supuesto. Por eso el libro en la mesa. Porque un libro no es un paraguas, o una gorra. Un libro se lleva para leer o para presentarse. La de veces que yo habré dejado un libro en el tren a la vista de mi acompañante anónimo para que lo mire de soslayo, descubra su título, y me juzgue. Más coquetería que vanidad, porque entre lectores nos saludamos sin palabras.

Eramos cuatro. Yo tendría unos diez años y mi hermano mayor nos leía, por la noche, La sombra sobre Innsmouth, de Lovecraft. Nada volvió a ser igual. El descubrimiento de que la lectura podía provocar el miedo, de hecho, de que podía provocar cualquier cosa, fue revelador. Así que Lovecraft me llevó a Poe, y luego a Cortazar, su traductor. Para Rayuela la lectura ya me tenía atrapado. Luego vino la biblioteca, el mejor templo ciudadano, junto con los bares. La infancia quedaba atrás, pero no tanto. Mientras que hubiera libros y café nada estaría perdido.
Más tarde, como Pla, dejé de leer novelas, pero eso es otra historia.

Candela me recomienda uno y yo quedo en que le devolveré la jugada. Cuando hablamos de libros queda suspendido, por unos minutos, el acuerdo tácito entre profesional y usuario. Una cierta y casi irremediable jerarquía. Sólo somos dos lectores en paréntesis y todo parece más sencillo. Luego volvemos a lo nuestro, pero con la humanidad reforzada.
Los libros salen menos de lo que me gustaría en mis entrevistas. La vorágine del día a día, las necesidades imperiosas, etc. Pero en cuanto puedo meto cuña.
Un libro, aunque sea en Kindle, para pasar mejor la(s) crisis.

Pintura: Joan Mateu_____________




Salgamos de la sombra . Los amigos de Movimiento Anfibio.

lunes 2 de marzo de 2009

¿QUIÉN QUIERE SER ANÓNIMO?

No me jodas Pepe,
que me ha dicho Yolanda, 19 años, en una entrevista, que su máxima ilusión sería entrar en Gran Hermano.

Desde Orwell, y su novela 1984, hasta Foucault, en Vigilar y Castigar , se nos había alertado del peligro de una sociedad totalitaria, cuya máxima expresión es el control visual de todo lo que hacen sus ciudadanos. Un panóptico en el que nada escapa a la mirada del vigilante.
Ese futuro ya está aquí. Ya es. Pero con lo que no contaban ni Orwell ni Foucault, era que los ciudadanos del siglo XXI se apuntarían tan alegremente a la fiesta. Es el ciudadano el que lucha a muerte para captar la atención del Gran Ojo, y no al contrario: El Diario de Patricia, facebook, blogs , webcam, chats Fama, fotolog, Gran Hermano, myspace. Fotos, retazos de vidas privadas, autobiografías, peleas, amistades, sentimientos, lágrimas, todo se cuelga en Internet o se escupe en la televisión. Una lucha sin cuartel del hombre moderno por escapar del anonimato.
Los instrumentos de puro control, como las cámaras de vigilancia que inundan las ciudades, también han demostrado su cara más amable, pues si bien es verdad que graban todos nuestros movimientos, es indiscutible que nos ayudan a resolver crímenes o a protegernos de ellos.
Reconozco mi estupefacción. Soy de esta época, pero también soy de aquella en la que la privacidad parecía un valor. Internet ha convertido a los ochenta en la Prehistoria y se me hace difícil valorar la época actual con los instrumentos conceptuales de la otra.
Quizás para el hombre del siglo XXI no supone ningún problema el que todo el mundo comparta todo. La exposición de la propia imagen como valor. El presente como único tiempo posible (¿no future?). Es posible que hasta el concepto de amistad esté cambiando, o que la defensa de la intimidad pase a mejor vida, como antes pasaron la castidad o el honor. Quizás el pudor no haya sido más que una inmensa tontería.
Aunque a lo mejor es cierto lo que dice Gabriel García Márquez, eso de que los hombres tenemos tres vidas: una pública, una privada y una secreta. Y que, a pesar de las apariencias, seguimos resguardando a la tercera de la mirada de los Otros.
Manda carallo.