lunes 27 de abril de 2009

ESTÁ REUNIDO

Reunirse en torno a una mesa psicólogos, trabajadores sociales, educadores, profesores, médicos,etc. para hablar de un caso, tiene ventajas y algunos inconvenientes.

Uno de los inconvenientes es que se suele hablar demasiado. Hay quien pone sobre la mesa todo lo que sabe sobre la familia en cuestión y no calla. Cuando yo era un alevín, también me pasaba. Era como justificarse un poco: oye, que mira lo que he trabajado, que sé más que tú, tururú. Todo menos no decir nada. Al final, una reunión que debería de durar una hora, dura tres, y a la que uno se descuida acaba convirtiéndose en un estáreunido cualquiera. Por eso cada vez aprecio más a los prudentes, a los que dicen lo justo, lo que tienen que decir, o no dicen nada si nada tienen que aportar. Una de las reuniones más provechosas a las que asistí fue una en la que todos nos quedamos en silencio durante casi un minuto. ¿Pasó un ángel?. No, sólo estábamos pensando.

Tiene otros peligros. Si uno no hace un esfuerzo por acotar la información relevante, se acaba desmenuzando hasta el último detalle de las personas. Porque hay personas que en los despachos de los profesionales lo cuentan todo, igual que hay personas que parecen poseídas y largan su vida si les pones un micrófono delante. El problema hoy es más importante de lo que lo era en la época preinternet, porque la idea de privacidad, como idea y como valor, esta a punto de desaparecer, entre facebook's, blogs, programas del corazón, etc. El profesional debería discernir qué de esa información le sirve y qué es puro desahogo. Qué vale la pena compartir con los demás profesionales y qué es puro cuchicheo. Hay un exceso de información y tendremos que estar más preparados que nunca para manejarla, para discernir lo importante, de lo banal. Porque ¿Quién de nosotros resistiría un escrutinio así de todos los detalles de su vida, de nuestras conversaciones privadas, de nuestras proezas y nuestras miserias? Naide, te lo digo yo. Si algo necesitamos los que nos dedicamos a lo social es un poco de contención, para no convertirnos en puros tertulianos. Ni las personas se merecen que sus vidas sean del todo transparentes ni yo necesito saber siempre donde se toma fulanito su cerveza los domingos. Ante tanto derroche de letra y de imagen, creo que la capacidad de síntesis será uno de los grandes retos de nuestro oficio.

La prisa tampoco ayuda en estos casos. Es curioso, cuando todo el mundo se excusa en la falta de tiempo para no preparar bien una reunión, la reunión suele acabar a las tantas. La prisa mata, me dijo un marroquí con mucha pachorra una vez que yo andaba dando saltos con mi bici por el Gran Atlas. No creo que la prisa mate a nadie ( a mí la pachorra si que me pone de los nervios), pero hay formas de que nuestras reuniones no parezcan un programa de La Noria, que requieren su tiempo. Un moderador implacable, que cronometre, es una. Un orden del día y unos objetivos claros, por ejemplo. Sobre todo, atención a los detalles previos: porqué y para qué estamos ahí los que estamos. La reuniones no sólo se convocan, hay que prepararlas.

Lo importante es haber preparado bien el partido y llevar los deberes hechos. Por cierto, una caja de Cuétara siempre ayuda.

Pintura: Hopper

martes 21 de abril de 2009

CIUDADANOS


Alaska, 21 de abril de 2009,

Hace unos meses, en un ejercicio de un curso en la universidad, trabajadores y educadores sociales teníamos que intentar definir a los usuarios que vienen a nuestros servicios. Algunas de las cosas que se dijeron fueron: gente sin recursos, problemas de drogas, familias monoparentales, etc. Antes de empezar, yo había tirado la toalla. Tengo el impulso natural de llevar la contraria, que antiguamente me había traído algunos problemas, y que voy apaciguando con el tiempo. Pero es que una cosa es hacer un recuento de los problemas de la gente y otra muy distinta es pensar que esos problemas son la gente.
Personalmente no me gusta el término usuario. No es que sea ofensivo ni nada de eso, es sólo que detesto ese intento de crear una terminología propia a toda costa, aunque existan ya palabras que puedan definir mejor los conceptos. A veces hablamos raro, lo que no siempre es sinónimo de rigurosidad.
Prefiero el concepto de ciudadano. Un ciudadano al que atendemos en un momento difícil de su vida, con el objetivo de ayudarle a salir de un apuro y contribuir en lo que podamos a su promoción social. Un ciudadano con derechos y deberes. Algunos colegas de la profesión se olvidan de esto último. Los deberes. Critican a la administración continuamente o se enfadan cuando no se crean más ayudas. En muchas ocasiones llevan razón y yo soy el primero en sumarme a la queja al gobierno local cuando se trata de pedir más recursos y ayudas sociales. Pero eso no implica que las personas a las que atendemos no sean responsables de sus vidas. La mayoría de personas que acuden a los servicios sociales en busca de alguna ayuda económica son personas honradas y trabajadoras que pasan por un mal momento y que necesitan un impulso económico y/o personal. Otras tienen problemas serios que les hacen más difícil salir de su situación en un corto espacio de tiempo. Pero también hay personas que se aprovechan del sistema a conciencia, personas que cobran subsidios mientras ocultan otros ingresos, o que abusan de las ayudas sociales, convirtiendo ese abuso en su modus vivendi. A veces somos los profesionales los que queriendo ayudar, practicamos un paternalismo en el que no se reconoce al otro la capacidad de valerse por si mismo. Ayudar no solo es dar, significa también ser exigente con las responsabilidades individuales: exigir por ejemplo que los padres se preocupen por la educación de sus hijos, exigir que una persona que lleva años parado se forme en alguna profesión, exigir que alguien con un problema de adicción realice el tratamiento adecuado, exigir que la economía doméstica se utilice para las prioridades básicas y no se malgaste el dinero, etc. Por supuesto que el ciudadano, sobre todo aquel que no tenga a su cargo menores de edad, puede decidir hacer lo que quiera con su vida. Pero si acude a los servicios sociales creo que hay que ser claro y respetuoso con él. Y una manera de ser respetuoso es tratarle como una persona capaz. Es decir, aclarar en que cosas la administración le va a ayudar y que tipo de cosas pueden estar en su mano para salir de su situación. Eso es educación social.
Creo que con el concepto de ciudadano, con la idea de los derechos y los deberes, quedan más claras las responsabilidades que deben exigirse a las personas, por un lado, y al Estado por el otro. Si sólo le exigimos al ciudadano, el Estado se vuelve cínico, y cae en la desprotección y la inutilidad. Si sólo se le exige al Estado caemos en el paternalismo, además de agotar unos recursos ya de por si exiguos. Son dos polos irrenunciables si queremos que la sociedad funcione mínimamente.
Una de las cosas que los educadores sociales debemos exigirle al gobierno estatal y municipal, desde los foros donde tengamos voz, es que tiene que crear las condiciones para ofrecer una verdadera igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos de su territorio. Luego esas oportunidades siempre habrá quien las aproveche mejor o peor, pero la exigencia, el objetivo, tiene que ser conseguir que todos los ciudadanos puedan partir de la misma linea de salida, independientemente de su clase social o de los condicionantes familiares y estructurales. Sí, ya sé que suena a utopía, que los ricos siempre serán los ricos, bla,bla,bla, pero si hay una utopía por la cual los que nos dedicamos a lo social estamos obligados a luchar es esta. Es la base de nuestra profesión: luchar por leyes de conciliación familiar que permitan a los padres trabajadores ocuparse de sus hijos, luchar por una enseñanza pública de calidad en los barrios más deprimidos, luchar por más plazas públicas de guarderías, por becas generosas para los que quieran estudiar, por la mejora de salarios. Seguramente nuestro poder de influencia en las grandes decisiones no sea demasiado grande ( aunque siempre he pensado que el poder de influencia es proporcional al poder de influencia que uno cree que posee), pero tenemos batallas que podemos ganar en los sitios donde trabajamos.
Si el fracaso escolar, la delincuencia o la marginación se repiten en una misma familia de generación en generación es que algo no estamos haciendo bien. Podemos crear proyectos educativos individuales para los hijos de las familias con más problemas sociales que incluyan planes de choque: clases de refuerzos escolar individuales, escuelas de padres, trabajadoras y/o educadores familiares que les ayuden a hacer los deberes y les motiven, asistencia a actividades extraescolares de calidad, acceso a las nuevas tecnologías y ¿porque no?, la idea de que algunos de ellos puedan ir a mejores escuelas, fuera de su barrio. Si el concepto de ciudad educadora es algo más que una palabra vacía en un eslogan, puede ser este: un pacto entre los agentes sociales de la comunidad para ofrecer mejores perspectivas de futuro a las personas, sobre todo a los menores, niños y jóvenes, más desfavorecidos. ¿Utopía?, no lo creo. Se trata de creer que la movilidad social, con esfuerzos y recursos, es posible. He comprobado que eso da resultados sorprendentes en chicos y chicas que han continuado sus estudios, cuando nadie daba un duro por ellos. Simplemente porque un puñado de buenos profesionales, junto con su esfuerzo personal, se han empeñado en romper el determinismo fatal que pendía sobre ellos como una espada de Damocles. No han repetido como papagayos aquella retahíla de: "ese niño será un delincuente". No tiene porque serlo. No lo lleva escrito en ningún sitio.
Eso o esperar sentados a que los hijos de los hijos de los hijos de esos niños sigan llamando a la puerta de los servicios sociales en busca de futuro.

Pintura: Edward Hopper.


lunes 6 de abril de 2009

LA BALADA DE ABU GHRAIB


Alaska, 7 de abril de 2009,

Los políticos del mundo se han reunido para jugar al Monopoly, aquel juego donde la banca nunca perdía y donde aprendías a especular con casitas verdes y hoteles rojos que a veces te llevaban a la ruina. Pero lo que se repite cada año son los esfuerzos por aparecer cerca del presidente de los EEUU. Parece que si te haces una foto a su lado ya te traes para casa la copa de Europa, aunque te digan algo tan simplón como: "Estoy contento de llamarle amigo".
No son los únicos que se repiten en estas cumbres. Algunos antisistema empiezan a parecerse demasiado a si mismos, tan puntuales y previsibles en sus quemas de cajeros y su necesidad de salir también ellos en la foto.
Obstinados en la mentira de que una imagen vale más que mil palabras, gana la imagen.
Reuniones, declaraciones de intenciones y muy pocos compromisos. . Eso sí, la realidad irrumpe en medio de la cena: Corea lanza un pepino, y la ONU reacciona como siempre. Con un girigay donde todo el mundo barre para casa. El mundo no parece más unido que hace dos semanas.
Una sensación de déjà vu.
Está Obama, claro. A su lado Berlusconi parece hasta más ridículo que con Bush. Pero es una incógnita. Obama, digo. Lo que es y lo que le dejarán ser. Le han contratado para que su equipo siga ganando la liga mundial, y esa liga es difícil ganarla con juego limpio. Pero es un político que crea expectativas y lo mejor de todo es que él lo sabe. Su postura contra la tortura aplicada impunemente por la administración anterior es todo un desafío.

Miro el correo. Teresiña me envía un chiste. Dice que la banca española es muy sólida. Por eso le falta liquidez.
En Alaska, los niños juegan en los parques y hace un día espléndido. Yo hago los últimos informes y las últimas llamadas, con la intención de dejar todo resuelto antes de descansar unos días. Intento poner un poco de orden en el caos de hojas, post-its, anotaciones, carpetas, caramelos y bolis. Cuando acabo, sé que la mesa impoluta es sólo una ilusión óptica que dura lo que dura la semana santa.

Un libro para estos días: La balada de Abu Ghraib, de Philip Gourevitch y Errol Morris. "Las fotografías no pueden contar historias, solo pueden ser la evidencia de las historias, y una evidencia muda. Son necesarias la investigación y la interpretación.”, dice Gourevitch.
Promete.
________MAKING OF___________
Educador Social en Alaska. Gira 2009:
-29 de mayo de 2009 Estreno en el Teatro Principal de Castellón
-25 de septiembre de 2009 en Vinarós. (Castellón)
-24 de octubre de 2009. Sala L'Horta (Valencia).
-22 de noviembre de 2009. Nules (Castellón).