Hace algunos años, cuando empezaba de educador social, me preguntaba si esta era una profesión para toda la vida. Supongo que una vez u otra se lo pregunta todo el mundo. En esta profesión creo que un poco más. No sólo porque cuando empiezas en esto te dedicas a hacer animaladas y chiquilladas que no te ves haciendo a cierta edad. También porque en esta profesión, como en muchas otras, la madurez no se cotiza. Es difícil envejecer bien como educador social. Los patéticos intentos de alguno por parecer más joven de lo que es se topan con los pantalones-calzoncillo de los adolescentes, sus piercing, su música y sus historias. En definitiva, un mundo que ya no es el suyo, ni falta que le hace.
Luego, un poco antes de las primeras canas, ves que sí, que se puede. No sólo eso. Resulta que con los años has substituido la energía desbordante en inteligencia y saber. Eso sí, conviene administrar bien el tiempo, que esto de escuchar cansa: cambiar de ámbito cuando se pueda, probar otros perfiles o pedir alguna excedencia si se lo puede uno permitir. Estar atento cuando uno empieza a repetirse y anquilosarse. Seguir aprendiendo. Oxigenarse, al fin y al cabo.
¿Que con los años puedes convertirte en todo lo contrario: en un viejo cebolleta quemado y carcamal? Pues claro. Y con veinte puedes ser un gilipollas, por mucho pañuelo palestino que te pongas. No hablo de eso. Hablo de que la experiencia, la formación o la lectura que se acumula con los años tienen un valor.
No es este ningún post contra la juventud. No hablo de ella. Menuda tontería sería estar en contra o a favor de la naturaleza. Esa pesadez de que "los jóvenes de hoy en día son.. bla, bla, bla". No. Se es joven y se suele ser fuerte y soberbio y el joven tiene una energía que se come el mundo, y la juventud es sabia nueva para la educación y son ideas e iniciativa y aire fresco, y de vez en cuando le dan una patada en el culo a lo antiguo, a lo establecido, y está bien que así sea. Pero la sociedad no debería ser tan estúpida de desaprovechar a las personas cuando están en su mejor momento. De eso hablo.
Hace poco leí en El País un artículo (Demasiado viejos a los 35 años) que decía que a los cuarenta años la gente comenzaba a tener problemas para encontrar un trabajo, o para ser considerado productivo. ¡Cuarenta! ¿Nos hemos vuelto imbéciles? ¿Y lo que sabe? ¿Y lo que aporta ? ¿lo tiramos a la basura?¿Alguien a los 65 años, alguien que ha sido educador social, o profesor, o agricultor, o presentador de la tele, tiene que jubilarse y dedicarse a su huertito, por narices?.
No, no debería dedicarse si no quiere. No lo reivindico por compasión, ni por solidaridad, no. Lo reivindico para que la sociedad no pierda su peso en oro.
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MAKING OF:
1. CORTESÍAS . Jaraba, técnico de iluminación y sonido de Educador en Alaska, comenta la obra desde su estupendo Diario Musical.2. GIRA EDUCADOR EN ALASKA: En noviembre se representará la obra en el Primer Congreso Catalán de Educación Social, en Vic. Organizado por el CEESC, el Ayuntamiento de Vic y la Universidad de Vic.




