lunes 29 de junio de 2009

EL TIEMPO (y su paso)

Hace algunos años, cuando empezaba de educador social, me preguntaba si esta era una profesión para toda la vida. Supongo que una vez u otra se lo pregunta todo el mundo. En esta profesión creo que un poco más. No sólo porque cuando empiezas en esto te dedicas a hacer animaladas y chiquilladas que no te ves haciendo a cierta edad. También porque en esta profesión, como en muchas otras, la madurez no se cotiza. Es difícil envejecer bien como educador social. Los patéticos intentos de alguno por parecer más joven de lo que es se topan con los pantalones-calzoncillo de los adolescentes, sus piercing, su música y sus historias. En definitiva, un mundo que ya no es el suyo, ni falta que le hace.

Luego, un poco antes de las primeras canas, ves que sí, que se puede. No sólo eso. Resulta que con los años has substituido la energía desbordante en inteligencia y saber. Eso sí, conviene administrar bien el tiempo, que esto de escuchar cansa: cambiar de ámbito cuando se pueda, probar otros perfiles o pedir alguna excedencia si se lo puede uno permitir. Estar atento cuando uno empieza a repetirse y anquilosarse. Seguir aprendiendo. Oxigenarse, al fin y al cabo.

¿Que con los años puedes convertirte en todo lo contrario: en un viejo cebolleta quemado y carcamal? Pues claro. Y con veinte puedes ser un gilipollas, por mucho pañuelo palestino que te pongas. No hablo de eso. Hablo de que la experiencia, la formación o la lectura que se acumula con los años tienen un valor.

No es este ningún post contra la juventud. No hablo de ella. Menuda tontería sería estar en contra o a favor de la naturaleza. Esa pesadez de que "los jóvenes de hoy en día son.. bla, bla, bla". No. Se es joven y se suele ser fuerte y soberbio y el joven tiene una energía que se come el mundo, y la juventud es sabia nueva para la educación y son ideas e iniciativa y aire fresco, y de vez en cuando le dan una patada en el culo a lo antiguo, a lo establecido, y está bien que así sea. Pero la sociedad no debería ser tan estúpida de desaprovechar a las personas cuando están en su mejor momento. De eso hablo.

Hace poco leí en El País un artículo (Demasiado viejos a los 35 años) que decía que a los cuarenta años la gente comenzaba a tener problemas para encontrar un trabajo, o para ser considerado productivo. ¡Cuarenta! ¿Nos hemos vuelto imbéciles? ¿Y lo que sabe? ¿Y lo que aporta ? ¿lo tiramos a la basura?¿Alguien a los 65 años, alguien que ha sido educador social, o profesor, o agricultor, o presentador de la tele, tiene que jubilarse y dedicarse a su huertito, por narices?.

No, no debería dedicarse si no quiere. No lo reivindico por compasión, ni por solidaridad, no. Lo reivindico para que la sociedad no pierda su peso en oro.

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MAKING OF:

1. CORTESÍAS . Jaraba, técnico de iluminación y sonido de Educador en Alaska, comenta la obra desde su estupendo Diario Musical.

2. GIRA EDUCADOR EN ALASKA: En noviembre se representará la obra en el Primer Congreso Catalán de Educación Social, en Vic. Organizado por el CEESC, el Ayuntamiento de Vic y la Universidad de Vic.

jueves 25 de junio de 2009

OBVIEDADES

Iba a escribir sobre planificación, sobre la nula o mala planificación de los servicios sociales. Pero un educador de aquí al lado, Asier, del Educablog, me ha estropeado la entrada. Asier ha escrito sobre el asesinato de Eduardo Puelles. Ha escrito claro y conciso. Ha dicho, en pocas palabras, lo que es ETA. No es que haya dicho nada nuevo, es sólo que viniendo de un educador social es casi un acontecimiento.
Durante años, la educación social (generalizo y sé que soy injusto) ha buscado la barbarie fuera, en África o en Sudamérica, esos niños empuñando un kalashnikov. Es de alabar ese interés. Yo defiendo la injerencia extranjera, cuando es justa. Pero no ha querido opinar sobre el terrorismo en casa. Ni cómo objeto de estudio. ¿Era sólo por miedo? No lo creo. Ha sido también un cierto terror a posicionarse, a no enfadar a nadie, a quedarse siempre en el punto medio. Por eso la educación social, como pocas disciplinas, se encuentra tan cómoda y se maneja tan bien en el eufemismo y el lenguaje políticamente correcto. Ya se sabe, la educación social se presupone de izquierdas y durante un tiempo pareció que criticar a ETA incomodaba a muchos. Como si los crímenes en nombre de la izquierda fuesen menos crímenes. Claro que se condenaban los asesinatos (pocas veces por escrito, todo hay que decirlo), pero siempre con la retahíla del omnipresente conflicto vasco que casi servía de atenuante.
Era más fácil que todo eso. Era decir que asesinar a alguien por sus ideas es inaceptable, tenga las ideas que tenga. No hay justificación que valga. Eso también es educación social, si es que la educación apedillada así pretende influir, también, en su entorno más inmediato y no sólo se conforma con elucubrar sobre algo tan etéreo como la paz mundial.
La educación social (hablo de los educadores, hablo de mí, por extensión. Generalizo, y sé que vuelvo a ser injusto), ataviada de un progresismo de manual, ha identificado en sus discursos a su eje del mal: EEUU, por supuesto, Israel, Occidente, las multinacionales ,la globalización y el PP, no sé si por este orden. En esto se muestra contundente. Parece una posición muy valiente, pero ¡que va! Es como jugar en casa, con el público a favor. Pero en otros temas, que no resistirían ni un asalto de gente con sentido común, la contundencia se echa en falta. Se le atragantan: el burka, por ejemplo, defendido en algunos foros en nombre del respeto a las diferencias culturales. O los símbolos religiosos en los espacios públicos. Olvidándo que desde ese relativismo cultural se deja a su suerte a cientos de personas. Oh, sí, sí, sí, son barbaridades, pero son las suyas.
Por eso es tan tan importante el gesto de Asier. Y tan valiente. Lo obvio deja de serlo si no se dice nunca.

martes 16 de junio de 2009

CÓMO GANAR LA CHAMPIONS


Ester, una trabajadora social de Alaska, es muy ordenada. Cuando abres uno de sus expedientes aprecias la belleza y la armonía de las subcarpetas de colores. Los registros de entrevistas están al día, con letra clara. Como sus posits, piezas de museo. Eso sí, no le hables de reuniones para crear proyectos, que bastante tiene con lo suyo.
Pedro es un educador social muy creativo. Saca proyectos y recursos de las piedras. Le encanta reunirse con vecinos y asociaciones. Pero no anota nada, no apunta, no escribe, no registra. Odia el papeleo. Nunca está en el despacho. Lo colgarías del pino más alto cuando no te contesta ni un email.

Marta es una educadora muy hábil con la gente. Cariñosa cuando tiene que serlo, pero exigente. Es ordenada con los informes y le gusta trabajar en equipo. Perfecta, si no fuera porque sus entrevistas se eternizan y se amontona la gente en la sala de espera. Es la que siempre llega tarde a todos lados, bufando, despistada.

Laura es una excelente psicóloga. Disciplinada, ordenada. Se desvive por las personas. Es una excelente compañera en las distancias cortas. Pero cuando se calienta en grupo tiene un carácter difícil: suele mostrarse inflexible. No le gusta perder el tiempo. Cuando la gente empieza a teorizar en una reunión la ves mordiéndose las uñas como una posesa, impaciente.

Hay buenas y malas praxis, desde luego. En esta profesión, donde la bondad se presupone y parece que esté mal visto pedir cuentas, hay que decir muy claro que no todo vale. Existen profesionales que cometen barbaridades, otros son vagos, algunos van a su aire, sin dar explicaciones de nada y otros se creen la biblia en verso y con eso les basta. No, no todo vale. Con el tiempo me voy volviendo más intransigente con algunas cuestiones. Por ejemplo con los políticos que no se toman en serio a los servicios sociales, osea, que no se toman en serio a sus ciudadanos. En estas cosas no hay medias tintas. Hay que llamar al pan pan y al vino vino.

Dicho esto, hay tantos tipos de buenos profesionales como personas. Tras años de profesión (yo es que soy lento), comprendes que no hay una única forma de ser un buen educador social, como no la hay de ser un buen periodista, un futbolista o un albañil. Se tienen que dar unos mínimos, por supuesto, pero luego existe tanta variedad como fauna ibérica, queridos amigos de la ídem.

Los que he mencionado antes son excelentes profesionales con los que he coincidido en estos años (los nombres son inventados), con sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Todos podemos mejorar en aquello en lo que flojeamos, pero dominamos unos aspectos más que otros porque somos personas diferentes. Así de sencillo. Yo mismo, que soy un negado para un montón de cosas. Sí, a base de formación y cabezonería he mejorado en algunas, pero uno aprende también a reconocer sus limitaciones, aunque los libros de autoayuda nos quieran casi perfectos. Son los genes, ya saben. Y el ambiente, claro.

El equipo de educadores y trabajadores sociales en el que participo ahora mismo es muy heterogéneo. Un hervidero de gente diferente hasta en la manera de vestir. No sólo por eso, pero un poco por eso mismo, es excelente. Un equipazo.
El quid de la cuestión está en cómo formar buenos equipos. Si en un grupo sólo hay pensadores, no se acaban las cosas ni a tiros. Si sólo hay gente de acción se acaban haciendo cosas sin sentido. Si todos son tranquilos, cada reunión es un muermo. Si todos nerviosos, una guerra.

Cómo formar buenos equipos, de personas con características personales diferentes, donde se potencien las cualidades personales y se compensen los desequilibrios, es una de las tareas más difíciles de este tinglado. Reconocer la valía de cada uno, y no sólo sus defectos, también.
Un buen líder tiene que tener la valentía de aceptar en su equipo a gente competente, que domine algún aspecto concreto, aunque le caiga como un tiro. Pero eso es muy difícil y exige mucho arrojo. Lo sencillo, cómodo (y, porque no decirlo, humano) es rodearse de afines.

Nadie dijo que los líderes no puedan tener su propio talón de Aquiles.
Foto:Annie Leibovitz

domingo 14 de junio de 2009

FIN DE AÑO

Alaska, 14 de junio de 2009,
El año acaba en junio. Los coles y los insti cierran. Los profes enfundan sus tizas, satisfechos de haber sobrevivido un curso más. Los padres que trabajan miran donde colocar a los niños. A falta de abuelas, monitores y piscina. Si son familias numerosas la broma sale cara.

Estoy exhausto. Nunca había tramitado tantas ayudas económicas. ¿Asistencialismo? Sí, pero no. Quiero decir que ahora no se trata de enseñar a pescar a nadie. Es sólo que no hay trabajo, y a las familias no les llega para los libros, el comedor, las excursiones o las bambas.
Otra cosa es si los servicios sociales son los que deberían tramitar ese tipo de ayudas. Yo creo que no, que no se necesita un educador social o una trabajadora social para tanto trámite puramente administrativo. El talento se escurre entre montañas de gestiones. Pero es una decisión que se me escapa. Los políticos y técnicos de la administración que deciden estas cosas no suelen preguntar a los que tienen que ejecutar sus órdenes. No lo hacen , aunque sea seguramente lo primero que aprenden en los cursos de coaching. La universidad forma a técnicos que la administración se empeña en convertir en burócratas.

Si lo consideramos en perspectiva, los servicios sociales están en mejor forma que nunca. Pero tienen que dar un salto cualitativo. Cada vez acuden más ciudadanos a los servicios sociales, al principio sorprendidos de que no sea un servicio exclusivo para pobres. Explican situaciones familiares conflictivas, preguntan, quieren que se les escuche y que se resuelvan sus problemas. En nuestra mano está ofrecerles una atención profesional de calidad, que empieza, ya lo he dicho mil veces, desde el momento en que la persona que entra por el despacho da un vistazo a las cuatro paredes. Pero hay que creérselo.

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Yolanda tiene un problema de atención que hace que a los 45 minutos de clase se distraiga y empiece a acumular faltas que acaban en expulsiones. Estaba más en su casa que en el cole. Para ella diseñamos durante el curso una estrategia junto con los profesores en la que ella estuvo de acuerdo. La simbología era importante. Se trataba de su primera incursión en el mundo adulto: un contrato firmado y un estrechón de manos. El último cuarto de hora de algunos días críticos, cuando ella está a punto de estallar, puede ir a la biblioteca, donde sigue estudiando, o lee o escucha música. A cambio, unos padres antes enfadados con el insti le echan una mano con los deberes, aunque no entiendan de trigonometría. Cada cierto tiempo Yolanda y yo revisamos los acuerdos. Todo muy profesional.

Cuando unos profesionales y una familia se encabezonan en que un adolescente tire para adelante, los resultados son espectaculares.

***
Marga: "No queremos que suba al novio a casa. De ninguna manera. Sólo tienen diecisiete años. No es un mal chico... que lo siga viendo si quiere... que lo seguirá viendo. Pero a casa de ninguna manera. ".
Ellos mandan. No pueden entender todavía que para ganar una batalla es mejor conocer al enemigo y, si puede ser, aliarse con él.
¿Quién me mandará meterme en estos berenjenales?

Pintura: Anwen Keeling

martes 9 de junio de 2009

EL PÚBLICO

video

Alaska, 29 de mayo de 2009,

Estos son algunos fragmentos de las entrevistas hechas después del estreno de la obra en Castellón. Lo siento, hay un problema con la imagen. La mitad de la pantalla está en verde y las imágenes salen alargadas, como en cinemascope. Hasta el momento no ha habido manera de arreglarlo. De todas formas creo que el vídeo sirve para tener una primera opinión de algunos espectadores sobre este producto recién salido del horno.

Después de las entrevistas vinieron el cava, las alegrías, los comentarios, las felicitaciones, los peros y las sugerencias. Opinión unánime: Rafa estuvo fantástico. Eso sí, Educador en Alaska es un obra viva y la Factoría ya piensa en introducir mejoras, como en la Formula 1.

Yo como veis estoy un poco vago con los post. Todavía me dura la resaca de la obra y me cuesta ponerme a escribir. Mientras no escribo recojo ideas; leo otros blogs y la prensa.También leo Cómo funciona la mente, un tocho de Steven Pinker. Y mientras tanto, sigo atendiendo a las familias. Los primeros días, después del estreno, tuve una sensación rara, como si yo estuviera sobreactuado y mi despacho fuera un escenario de cartón piedra. Pero era un espejismo que duraba poco; ellos, por fortuna, casi nunca me dan la réplica esperada.

El teatro a veces es más intenso que la vida misma.

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Factoría Los Sánchez:

Contacto:

Rafa Sánchez: teléfono: 659373365

Email: bukortazar33@yahoo.es

facebook y blog

miércoles 3 de junio de 2009

REACCIONES




Eva Ferrando Daufí:
Enhorabona!!! Me va agradar molt l'obra ahir al Principal a Castelló. A més, mai havia pujat a l'escenari, va ser una experiencia especial: una dosi de espill (es curiós tindre esta perspectiva), una altra de risa, un poc de humildat, un molt de realisme, un polsim de magia, esperança i passió per tot alló que te a vore amb el treball amb persones. De veres que ens va agradar
Laura Marin
maravilloso el Educador social en Alaska..que sensibilidad y que ironía..recomendadísima.
Buenos diálogos y una gran escenografía. Me pareció corta pero intensa y con un tono cómico muy bueno.

Carlos:
Estuve en Castellón. Genial.Ganas de reír y de llorar, de querer, de ser con los otros, con sus palabras, olores, silencios,....Me encantó. Con las variaciones que se pueden seguir introduciendo, nuevas situaciones, no me importaría volver a veros.
Alaska, 3 de junio de 2009 (preparando el vídeo)

lunes 1 de junio de 2009

EMOCIONANTE


Alaska, 31 de mayo, 23:58h,

Recién llegado de Castellón.Stop. La obra me gustó mucho. Stop. Y gustó mucho al público. Stop. Rafa genial. Stop. Próxima entrada, un minivídeo con las respuestas del público (muy positivas, por cierto). Stop. ¡Había espectadores/as entusiasmados/as. Stop. ¡¡Iuuujuuuu!!. Stop.
¡Gracias a todos/as!
Me voy a dormir, que mañana (¡hoy!), este educador trabaja.
Un abrazo. Stop
Foto: Teatro Principal de Castellón. Precioso. Stop.