domingo, 11 de mayo de 2008

CAMBIAR O NO CAMBIAR

¿Quién dijo que la gente no cambia? ¿Qué iba a hacer yo en este negocio si la gente no cambiara? Otra cosa es que lo haga cuando le apetezca, o al ritmo que le vaya bien, o que no cambie porque no le de la gana, o porque no pueda, o que cambie a peor, que esa es otra.
La gente no sólo cambia, sino que te sorprende.

Antonio, por ejemplo. Tiene dos hijos pequeños y su mujer se murió en un accidente de tráfico. Antes del accidente, Antonio parecía Forrest Gump, el Forrest Gump con la gorra calada hasta las cejas, sucio y melenudo que corría sin rumbo por las carreteras de América. Antonio apenas hablaba, y como no hablaba no le preguntábamos nada, ¿pa qué? si parecía un cero a la izquierda(padre ausente, en lenguaje técnico). No era eso, ¡que va!, era un pasado turbulento y una mujer que era un torrente verbal, una fuerza de la naturaleza, y con mujeres así al lado más vale no decir ni pío.
Cuando Elena murió, todo el mundo: profesores, pediatra, vecinos, policía, yo mismo, empezamos a correr como locos ¿Qué va a pasar con esos niños? ¿Cómo se va a cuidar Antonio de ellos?. Porque Antonio no se va a poner las pilas ¿Qué pilas va a ponerse si no tiene?

Pero Antonio no cumplió con ninguno de nuestros malos augurios: se peló, se afeitó, mentiría si dijera que se ducha cada día, pero ha incorporado la colonia a su neceser. Lleva a sus hijos al cole, se ha volcado en ellos y, además, habla. Habla como un descosido. Habla de su dolor, de Elena, a la que quería con locura, habla de sus hijos, habla de él. Es coherente con todo lo que dice y todo lo que hace. Son sus hijos, ¡coño! ¿Qué esperábamos que hiciera?
Antonio es un padre y una lección. Antonio es el Robert de Niro de Taxi Driver, que ha sobrevivido al infierno y vuelve a conducir su taxi, con dos enanos en el asiento trasero. A veces el taxi necesita un empujoncito, pero funciona.
Llevar muchos años en esta profesión tiene sus peligros. Si vas de sobrado te equivocas. Uno puede creerse que lo ha visto todo, como aquellos reporteros de guerra con tanta muerte en sus ojos que les cuesta adaptarse a la vida civil. ¿Qué me vas a contar Flánagan? yo estuve allí: sé que uno más uno es dos, que si el padre es tal y la madre es cual, entonces pasa esto, que con fulanito no te esfuerces que no vale la pena, que menganita no hará esto, que te lo digo yo, que llevo mucha mili.
En fin, el único consejo que intento darme a mi mismo es: Quique, aprende cada día, haz bien tu trabajo y deja que la gente te sorprenda.





Cortesías:

Estoy con la crónica de la obra, El candidato. Genial, divertida, corrosiva. Ya os contaré.
Gracias a Psikoloca por su premio Pisando fuerte (aunque estos tacones que me has concedido son de vértigo). Yo, por mi parte, se lo "paso" a todos los blogs que visito frecuentemente y que están enlazados en el margen derecho de esta página.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes razón Quique, en la Gestión cultural pasa lo mismo, también hay guerrileros sobraos que te dicen: esto el público no lo va a entender, esto no funciona. En definitiva creo que es falta de entusiasmo. Un saludo

pepita pulgarcita dijo...

"aprende cada día, haz bien tu trabajo y deja que la gente te sorprenda"... me voy a hacer un poster y lo voy a colgar delante de la cama pa verlo por las mañanas.
dejémonos sorprender, no demos las cosas por sentadas.
saludos tiraneses!

Asier dijo...

En nuestro trabajo, afortunadamente, aun nos encontramos con frecuencia a algunos Antonios; pero no es menos cierto, ni quiero parecer catastrofista, que en el día a día tambien existen personas que sorprenden en un sentido diferente al deseado y/o esperado...y tenemos que decirlo tambien.

Gracias hermano Quique por el consejo, dado que yo mismo erroneamente he utilizado en ocasiones, no por arrogancia, sino mas bien por desgaste o cabreo, alguna muletilla tipo: " ¡¡¡ Anotad esto que os digo a fecha de hoy, anotadlo. Pues va a ocaurrir...¡¡¡ ". Y es que en ocasiones, la prudencia me resulta agotadora y demasiado neutra. ¡¡ Que le vamos a hacer¡¡¡.

Fdo. Un fé de erratas andante.

Kaesar dijo...

Si es q en esta profesión cada día gana más fuerza la teoría de que lo más importante es la paciencia. Es muy duro levantarse cada día con las mismas ganas, y más cuando se trabaja con personas. Animo.

Ginebra dijo...

No creo que cambiemos; lo que pasa es que a veces no nos dejan ser (o no nos quieren ver).

..."""silvanna"""... dijo...

Yo creo que como esos Antonios abrá pocos... O seria que nadie le dio la oportunidad de conocerse, o nadie se molestó en hacerlo... o me parece un cambio muy radical... No se, no se... La gente no cambia de la noche a la mañana O_O

Un saludo!

Info-Social dijo...

Eiii, como fué?
bueno... gracias por la parte que me toca del premio... y por supuesto FELICIDADES ! ! !

Un besote muy grande y hasta muy prontito.


Tina.

Ludwig dijo...

No tengo idea de cómo he llegado a tu blog, pero ha valido la pena conocerlo.
La historia que cuentas es muy hermosa y esta es, para mi, la verdadera grandeza del hombre.
Un gran saludo desde España.

Luis

ladyMirinda dijo...

Hola, me presento: Soy Natalia, educadora social en Montevideo, Uruguay....y realmente este artículo defina perfectamente nuestra profesión.
-saber que la gente puede cambiar
-que lo hará cuando le parezca bien y no cuando nosotros queramos
-saber dar los tiempos para ello
-no perder la capacidad de sorprendernos
-esperar mucho, mucho de los demás
-no poner etiquetas y erradicar el "efecto pigmalión" en nuestra practica educativa.
Gracias por tu lucidez, tu sensibilidad y principalmente por compartirla con todos nosotros.
un saludo afectuoso desde el sur del sur...

Quique dijo...

HOla Natalia,
a ver cuando podemos hacer un intercambio educadores de España con los de Uruguay.

Un saludo