lunes, 2 de junio de 2008

EL EFECTO MOSQUITO Y EL MIEDO


El trabajo de educador en servicios sociales es, para el que quiera aprovecharlo, un master en relaciones públicas. En pocos como éste te relacionas en un mismo día con tanta gente, y tan distinta: profesores, políticos, vecinos, médicos, niños, alcaldes, policías. Aprende uno, si se sabe aprender también de los errores, a manejarse en muchas situaciones; no perder la calma, conseguir lo mejor del otro, convencer y a la vez cuidar la relación, escuchar sin interrumpir, manejar una reunión, etc.
Aún así, a pesar del savoir faire acumulado con los años, hay factores externos que escapan al control y que influyen en tu trabajo. Por ejemplo, hoy mismo: "El efecto mosquito", una variante del conocido "efecto mariposa". "El efecto mosquito" dice así: "El zumbido de un mosquito a las cuatro de la madrugada, puede producir un cabreo enorme a la una de la tarde del mismo día". Y es que a esa hora, después de no haber pegado ojo por culpa del maldito díptero, he acabado de mala manera una entrevista que parecía chupada.


* A las dos voy con Teresiña a un domicilio. Me ha pedido que la acompañe porque es la casa de un tío muy raro, más bien agresivo, que vive con un perro más raro todavía.
Por el camino hablamos del tema del miedo en el trabajo, un tema de actualidad. En los últimos meses, algunos energúmenos le han pegado una paliza a un médico y a una profe de Alaska.
Yo he pasado miedo dos veces en todos estos años. Un miedo físico, real. Una coincidió con una retirada de menores. La segunda vez fue la amenaza del exmarido y maltratador de una mujer a la que yo atendía.

Teresiña y yo nos aconsejamos. Coincidimos en que son situaciones excepcionales. Lo más importante es intentar prever estos casos y poder estar en guardia. En ningún caso hacerse el valiente, es preferible buscar siempre la complicidad del compañero de equipo y dejar nuestros conocimientos de tai-jitsu para el tatami. No afrontar el miedo solo, pedir que atienda otro profesional a ese usuario que nos incomoda, o reclamar la presencia y la ayuda de la policía local cuando no lo acabemos de tener claro, son también otras posibilidades. En fin, todo no se puede prever, claro está, miren sino lo que puede provocar un mosquito, pero por lo menos tenemos claro que la integridad del compañero y de uno mismo está por encima de todo.


Las tres. Lleva bozal. El perro, quiero decir. El hombre tiene un aspecto y unas maneras amenazantes que apaciguamos con unos amables y casi onomatopéyicos, bonita casa, bonito tatuaje, bonito perro, bo...bo...bonito del norte... bueno, bos días... señor X... muy...muy amable.

PD. Esta noche juro que me lo cargo. Al mosquito, quiero decir.


Alaska, 2 de junio de 2008.


Pintura: Patricia Cruzat

7 comentarios:

Meiga en Alaska dijo...

No sabía lo del efecto mosquito, pero mira tú por donde ya tengo a qué echarle la culpa de todos mis futuros cabreos este verano.

Y es que aquí en mi Alaska hay una de mosquitos que ni te lo creerías :) En tu Alaska, no sé :)

Un beso

Quique dijo...

Pues sí meiga, en Alaska, haberlos haylos.

Un beso (felicidades por el progama de radio, al final pude oirlo)

it dijo...

Miedo... mosquitos... riesgos laborales... lo que está claro es que trabajar es vivir peligrosamente y que nada descansa más que tener un socio, un compañero, un colega con el que compartir los problemas o las decisiones difíciles.

Nos pasamos la vida tomando partido, descartando opciones. Es un dios quien se equivoca menos que los demás, quien hace menos daño involuntario con sus decisiones.

Tu trabajo de educador tiene unas implicaciones personales tremendísimas. Que afectan a lo más íntimo de las personas: familia, entorno, independencia o dependencia, educación.... ¿¿¿¿tienes un buen seguro de vida????
¿¿¿ya has testado, Quiquiño????
¡déjame argooooo, anda!

;-))

Eloi BLQ dijo...

bo bo bonito día has tenido entonces.

por cierto, no es para hacerme el listillo, a lo mejor te apetece que te corrijan o a lo mejor no, pero como sabes que estoy por Francia, me lo permito.

en el "savoir fer", fer se escribe faire, aunque puede que lo hayas hecho a posta, o en catalán, que se escribe así ;-)

saludos

Quique dijo...

It: Te dejaré mi cabeza de reno, que tengo en el comedor.

Eloi: Merci beaucoup. Mira que tengo delito, con cinco años de francés que tengo hecho.

it dijo...

...esa cornamenta.... hhhmmm... da que pensar.
Seré humilde: no me dejes otra cosa que acciones, colecciones de arte y menudencias y chucherias como esas, vale??

¡Por cierto... ¿actuarás en tu obra?! Aaaaayyyy... ¡cuántas emociones primaverales! -No olvides que nos conocimos antes de tu salto al estrellato en los teatros, eh??? (que la memoria es fragil; juas juas)

Quique dijo...

Que no it, que yo de actuar ni idea. Eso se los dejo a los de la factoría.
Un saludo