lunes, 11 de febrero de 2008

ENTREVISTANDO AURORAS BOREALES

Aurora tiene hoy verborrea. Paciencia, que es la madre de la ciencia. Primero que se desfogue. Luego vuelvo a insistir en la pregunta. No me contesta, sólo la rodea. Vuelve a explicarme que no encuentra trabajo, un tema importante pero colateral. Insisto. Después de hacer la pregunta la miro. Nos miramos. Muy bien, por primera vez se produce el silencio. Silencio. Aguántalo - me digo-, no vayas a cagarla ahora. Me mira. Baja la cabeza. Se pone a llorar. Le doy un pañuelo. "Tranquila, no pasa nada". Silencio, está pensando. Los silencios van cargados de información. Ahora no se te ocurra decir nada, coño de educador. Coge un caramelo. Lo deja. Lo coge. Despliega poco a poco el envoltorio. Respira, suspira. Coge aire. Comienza a hablar.

Bien, hoy vamos a ir al fondo de las (sus) cosas.
La entrevista es una de las herramientas más poderosas de nuestro trabajo, pero tengo la impresión de que a veces nos la tomamos demasiado a la ligera. Tanto informe, tanta derivación a otros servicios, vamos despachando entrevistas alegremente. Sí, vale, no siempre puedes planificarla como querrías, pero no debes dejar pasar por alto que es el momento más importante de tu relación con el Otro. Y, en muchos casos, uno de los únicos momentos del Otro para poder expresarse y comunicarse con libertad.

Creo que la universidad nos preparó poco para este herramienta esencial de nuestro trabajo y que, por eso mismo, vale la pena formarse después. No se trata sólo de dominar ciertas técnicas que uno aprende en cursillos de verano. Es algo más sutil, que empieza bastante antes de que la persona entre por la puerta. La preparación anterior (que objetivos tenemos, qué queremos saber, qué queremos preguntar), la manera de saludar, la preparación del "escenario" (¿tienes caramelos en la mesa? ¿Están preparados los pañuelos? ¿Cómo se sentarán las personas?) , el dominio del "tempo" (por ejemplo, cuándo viene a cuento soltar alguna gracia que nos relaje a todos, cuándo dejar que hable la persona, cuándo interrumpirla), saber que información queremos transmitir y los límites de absorción de esa información que tiene la persona, etc.

El tema de los silencios es muy importante. Teresiña los lleva mal. En alguna entrevista con ella a veces encuentra excesivos determinados silencios, que cortan como cuchillos. Los silencios dicen mucho. Se producen casi siempre cuando se ha tocado algo que había que tocarse. Los silencios nos incomodan a los profesionales y enseguida queremos rellenarlos con nuestras respuestas, que no son las suyas: "quieres decir esto, ¿no?" "estás mal ¿no?", "esto es muy duro para tí ¿verdad?" "Si no dices nada, será porque..."
Aprender a callarse es uno de los grandes secretos de entrevistar a alguien.

Carallo, que serio que me he puesto. Me parece que esto de la entrevista va a dar para más de un post. Por hoy sanseacabo.
Me voy para casa, ya de noche, observando una aurora boreal típica de estos parajes y con Kiko Veneno en el coche: "Volando voy, volando vengo..."

6 comentarios:

Isaac dijo...

Vaya!


Hoy ya he aprendido algo más. Como enfocar la entrevista y sus silencios, nada esta nada mal.


Nos vemos!

Anónimo dijo...

ayudais a mucha gente dando ese espacio para que hablen enhorabuena

..."""silvanna"""... dijo...

Siempre me quedo con ganas de leerte mas...

Yo no sería capaz de hacer el trabajo que tu haces. No me veo hablando, dando consejos a los problemas que traen las personas... Ni siquiera sería capaz de contar los mios. Siempre imagino como sería ir a un psicólogo...cómo la gente acaba contandole todas sus miserias a alguien tan desconocido...Yo no creo que me sacara más de un Hola.

Quique dijo...

Hola Isaac, anonimus y silvana.
Bueno silvana, quizás después de un hola vendría un ¿que tal? O quizás (tanto mejor para tí) nunca tengas que ir a un psicólogo o a un educador social.

Aisinyemaya dijo...

Totalmente cierto! en las carreras enseñan muy poco de las entrevistas, del lenguaje verbal y del no verbal, de los silencios, de las miradas, de cuando o no interrumpir, ... en mi trabajo, claro que no es la misma entrevista que la tuya, pero en el mio también es importante todo eso, yo por ejemplo estoy acostumbrada a utilizar una entrevista en profundidad, para analizar con los usuarios, su vida en relacion a las drogas, para que las han utilizado, en qué momentos vitales, y es un espacio que tengo en grupo con dos usuarios y yo, sentados tranquilamente, mientras tomamos un cafe con unas pastas (si quieren claro) estamos cinco horas, dos y media a la mañana y dos y media a la tarde los tres, y el arte de dominar lo dicho, lo no dicho, lo expresado con todas sus connotaciones, el respetar los silencios, las lágrimas o los enfados del otro, en este tipo de entrevista es fundamental.

jooer solo queria hacer un pequeño comentario y me alargué un poquito jejeje,

saludos, mañana volveré a leerte!

laluzenmi dijo...

saber callarse, qué difícil.
yo antes intentaba rellenar los silencios cuando entrevistaba a alguien, luego tuve una época de estudiados mutismos en plan loco de la colina... ahora, no sé. lo mínimo es mostrar interés por la persona con la que hablas. si ella percibe ese interés, suele abrirse y contar.

te añado a mi google reader (en cuanto recupere mi ordenata de las garras de mi hijo).