viernes, 15 de febrero de 2008

¿Síndrome de Münchausen?

Hay amores que matan.
Felisa falta mucho al cole. Mucho es dos días por semana. Es una familia monoparental que vive desde hace un mes en Alaska. La clase de familias que va pululando por los pueblos y que, a la que servicios sociales les empieza a presionar, cogen la maleta y se van.
Miro el expediente que me han enviado desde "Nebraska" y todo tiene muy mala pinta. Teresiña y yo nos miramos...uf...vaya "casarro" (ahora no sé si hemos dicho casarro o marrón, tanto da).

La entrevista con la madre, que viene puntual al servicio, no nos coge desprevenidos. Hay familias que delante de la evidencia se cabrean y lo niegan todo (paradógicamente, suelen ser las más "sanas") pero ¿qué dice?, si mi niña no falta a la escuela. Pero Manoli, que Jonatán falta todos los lunes, que es cuando hay mercadillo, otras son como corderitos, sí, sí, que le vamos a hacer, es mi hijo que no quiere ir,pero oiga, que su hijo tiene seis años, que es usted la que tiene que decirle que vaya, etc, etc.

Pero la madre de Felisa es diferente. Se agarra como un clavo ardiendo a que la niña es muy enfermiza y si no va a la clase es porque está malita. Y de ahí no la saques. Te presenta todo una carpeta de informes de médicos y pediatras que te confirman que, efectivamente, a la niña no le pasa nada, pero está todo el día en el médico.
No es una madre negligente, ¡que va!, al contrario, ¡pero si está todo el día (pre)ocupada en su hija!

He trabajado en seis o siete casos parecidos y os aseguro que son de los más difíciles de abordar en servicios sociales. ¿Estamos ante un síndrome de Manchaussen? Quizás, quizás, quizás. Entre los servicios de salud mental saturados, y una familia itinerante, nunca se ha podido hacer un buen diagnóstico. Otra hipótesis, complementaria a la anterior, es que la madre, una madre aparentemente frágil y desvalida, necesite a su hija a su lado, y Felisa asume esta necesidad somatizando hasta el punto de alcanzar unas décimas de fiebre, suficientes para que mami le diga: quédate, hoy no vayas.
Bueno, más que hipótesis es una evidencia.

Los casos de malostratos físicos son más "fáciles" de abordar. No, fácil no es la palabra. Más evidentes. Eso. Más evidentes. El niño aparece con el ojo morado o la señal de la correa en la espalda y se inicia todo un dispositivo de protección. Pero estos casos, esta negligencia, este maltrato mezclado con problemas mentales. En fin, un "casarro" (¿o era un marrón?)

Por de pronto hoy es una entrevista de información y de acogida. Nos haremos una idea de la situación, una buena coordinación con la pediatra, la escuela, etc. Estamos motivados y queremos tomar cartas en el asunto. Esto que digo no es baladí. Esta clase de problemas sólo se solucionan si algún profesional se moja hasta el fondo y persigue el caso hasta los confines de la Tierra. Porque si no es así, Felisa navegará hacia la deriva y caerá en un pozo sin fondo.


Es viernes en Alaska. Este domingo se celebra algo así como el Día de la Marmota. Y yo pienso hacer el ídem.

6 comentarios:

Eloi BLQ dijo...

Pues es una alegría que haya gente que se moje...

de todas formas, yo no veo mal que una niña falte a clase dos o tres veces por semana, claro esta, si la madre le enseña cosas prácticas, manuales, etc en casa. No sé, cocinar, hacer pan. Aunque me da a mi que no será el caso.

No obstante, está claro que hay que proteger a estos menores de un ostracismo familiar que los encierra y, cuando son grandes, los hacen tímidos y asociales

Jueves dijo...

Qué interesante... Nunca había pensado en esa posibilidad... Yo también siento alegría al ver cómo os mojáis en Alaska...
Gracias por ir abriéndonos los ojos...

Ah, y yo creo que sí es un problema para un niño escolarizado faltar dos o tres días a la semana... No tengo una opinión clara sobre la formación en casa (no sé cómo se llama, me refiero al movimiento que defiende o propone precindir del colegio...) pero una vez que se está dentro del "lío" creo que no beneficia en absoluto aparecer y desaparecer, aunque la madre estuviera mas sana que una manzana...
Y ya. Buen fin de semana.

Azarukita dijo...

Hola!! Llegué a tu blog por el de Silvanna, y me parece un aporte inmenso el que estás haciendo, cada caso... cada historia, muy buenas exposiciones. Que gusto leerte!! Acá seguiré visitando... que estés muy bien.
Aza

..."""silvanna"""... dijo...

vaya.... por muchas sospechas de que tengas sobre la enfermedad de la madre...qué dificil conseguir las pruebas!! porque digo yo que hará falta algo mas de los miles de informes de pediatras diciendo que la niña está bien.

y la niña se queja de dolor o algo¿? porque puede que sea verdad. No será el primer caso en negar la enfermedad de una niña atribuyendo a la salud mental de la madre y que despues le pase algo malo por no tomarlo a tiempo.

Bufff...vaya marron diria yo!

Aisinyemaya dijo...

Hola! Si la verdad es que son casos dificiles no dificilisimos, yo trabaje durante cuatro meses en un caso de educación familiar, en el que se había producido migración de lugar a lugar intentando evitar los sevicios sociales, en mi ciudad al final, tras un episodio de la persona en el que se intento tirar de la ventana del colegio cuando tenía 12 años se empezó a intervenir. Con la persona mayor de la familia habia habido abusos sexuales durante años por parte del padre, pero eso ya no era lo peor ya que ya no vivían con el padre, lo peor era que la persona de nueve años y la madre, estaban continuamente acusando a la persona de 12 de haber causado la separación familiar, le acusaban de haber caido en la pobreza, anteriormente habían tenido muchos recursos económicos, además de eso, la persona de 12 años faltaba mucho al colegio por ataques que le daban, a veces ciertos y a veces no, además, no permitían que la persona de 12 se olvidara de lo que le había ocurrido ya que constantemente la machacaban y se lo recordaban a veces a malas, y otras desde pobrecita desgraciada lo que te ha pasado, pero al fin al cabo recordándoselo.

La persona de 9 años, dormía con la madre, llevaba la economía de la casa, y ejercía en muchas ocasiones el rol del "padre de familia".

Cuando empecé a entrar en la casa me llamó la antención que no existía ni un sólo espacio con mesas y sillas, para poder adquirir un hábito de estudio, y ni siquiera había una mesa para comer tres personas, en la cocina había una especie de barra con dos sillas altas, en la familia eran 3.
Este caso que has comentado me ha recordado a este, no creo que fuera un síndrome de Münchausen, pero una familia completamente enferma si que lo era, a los cuatro meses de valoración del caso, acudiendo dos horas diarias a la casa, deje de trabajar, estaba en tercero de trabajo social y me quería ir a hacer las prácticas a Cuba, asi que lo dejé.
Hay veces que cuando oigo, veo o leo cosas, me recuerdan a este caso, y me pregunto que habrá sido de estas personas...

Lo siento por el rollo, jejeje, quiero hacer comentarios cortitos pero cuando empiezo no paro.... jajjaa

Saludos

Quique dijo...

Hola a todos y todas. Vuestras aportaciones son muy valiosas. Incluso eloi y jueves han apuntado otros temas interesantes, como la escolarización fuera de la escuela.
Respecto a lo que comentabas, silvanna, creo que estás en lo cierto, que hay el riesgo de que pase eso. Pero precisamente en un caso así la niña está hiperobservada, y la madre insiste en llevarla al médico aunque no le pase nada.
Aisinyemaya, vaya "casarro", jajaja. Pues sí, el caso que explicas es muy interesante y me recuerda a muchos casos trabajados.
Finalmente, bienvenida, azarukita.
Buen fin de semana.