jueves, 27 de marzo de 2008

DE MANADAS Y LOBOS SOLITARIOS

Reunión con la escuela. Teresiña me acompaña. Qué le vamos a hacer, nos gusta ir a bloque. Vamos un poco contracorriente y es que se tiende, cada vez más, a la especialización del trabajo: los educadores sociales con los niños y la trabajadora social con el resto. Más o menos. Es un criterio que a veces se intenta justificar técnicamente, desde una mal entendida optimización, aunque la mayoría de veces se trata de una cuestión de falta de profesionales y tiempo.
Nosotros vamos a contracorriente, como ya digo. Conservamos la idea del trabajo en equipo. Pensamos y defendemos que somos dos profesionales con perspectivas diferentes que podemos aportar mucho más a un caso que si trabajamos a solas. Es decir, los planes de trabajo con las familias los intentamos hacer en equipo, solemos hacer bastantes entrevistas conjuntas, etc. Nuestra responsabilidad individual no se diluye, pero se hace más llevadera.

Se suele confundir el trabajo en equipo con el mero traspaso de información (lo que hemos hecho hoy en la escuela) o el cumplimiento de un protocolo de derivación, pongamos por caso. Pero es mucho más que eso.
El equipo es el lugar donde cada uno pone sobre la mesa su saber específico para mejorar las estrategias, los objetivos, los contenidos, etc.
Trabajar en equipo es mucho más difícil que hacerlo solo porque implica ponerse de acuerdo con el otro, aceptar o discutir sus apreciaciones, acercar posiciones, que el otro te pueda ver en un momento de debilidad, etc. También significa que tienes que justificar, de alguna forma, tus acciones, y eso, que quieren que les diga, cuesta. Hoy todo quisqui te dice eso de "no hace falta que te justifiques". ¿Como que no hace falta? ¡Déjame que me justifique, carallo!.
Los educadores sabemos bastante de eso, nos puede la acción antes que la reflexión y a veces justificamos poco lo que hacemos. Como ya hacemos el BIEN, así con mayúsculas, y somos tan chachipirulis, pues qué vamos a tener que explicar nosotros.
El trabajo en equipo, aunque sea en un pequeño equipo como el nuestro, tiene muchos beneficios, para nosotros y para las personas que atendemos. Entre otras cosas es una buena protección contra el bornout. Los marrones se relativizan y no te los comes solos, y las alegrías, que haberlas haylas, tampoco.
Trabajar en equipo es un arte de la comunicación, ya se ve.
Muchos trabajadores sociales, psicólogos, médicos, etc. con los que he trabajado comparten esta visión de equipo de la que os hablo. Para algunas profesionales de atención primaria es el último resquicio que les queda de trabajo social y educativo con la familia, enterradas como están en tareas cada vez más burocráticas.
Paradójicamente trabajar solo es mucho más fácil. En mi opinión se trabaja peor, pero lo haces en tu particular reino de Taifas y no tienes a nadie que te de la murga. Es decir, puedes hacer y deshacer a tu antojo, lo que también quiere decir que puedes equivocarte y meter la pata sin que nadie te moleste ni te controle.
Para algunos profesionales, y entre ellos no pocos educadores, es un engorro tener que decidir entre dos ( y no digamos entre tres). Prefieren comérselo y bebérselo ellos solitos y no dar demasiadas explicaciones. Lobos solitarios. Inseguros todavía, prefieren no mostrarse demasiado a la manada. Algunos son terribles para las familias a las que atienden, porque no hay quien controle sus dentelladas.
Otros son muy buenos, excelentes diría yo, pero no tienen forma de saberlo.

Desde Alaska, feliz fin de semana.

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3 comentarios:

Ginebra dijo...

Enhorabuena. Yo no sé trabajar en equipo. Ni me gusta.

Quique dijo...

Hola ginebra, supongo que esto del equipo depende del tipo de trabajo y de cómo le guste trabajar a uno (el equipo tampoco es ninguna panacea).
Yo tengo algo de lobo solitario supongo, me gusta ir a mi aire, aunque reconozco que en nuestro trabajo es imprescindible tener una visión de equipo.

Psikoloca dijo...

Hola Quique, desde luego el trabajo en Equipo es importante, es importante en el propio equipo y entre servicios una buena coordinación, para hacer buenas derivaciones y no "mandar a la deriva" como decía un profesor nuestro.

Hoy me he pegado 45 minutos hablando con una trabajadora social, sobre un residente, y creo que hemos llegado a un buen plan, nosotros desde la comunidad haremos un plan de preparación a la salida y afrontamiento de la vida, ella desde su posición en su barrio, hará salidas de afrontamiento con él por el mismo, por los bares, y las relaciones del barrio, se cogera cada semana dos horas para estar con el durante un tiempo, además de ofrecerle los recursos necesarios y entre la nosotros y ella, tratar de que no abandone el tratamiento, ella trabajara el que se encuentre con las dificultades de la vida (lleva 9 meses en la comunidad y apenas ha salido y con anterioridad un consumo de alcohol exajerado de 35 años de continuo con inicio a las 14 años), al tiempo que se van tramitando los recursos para cuando salga de la comunidad, pero hacer entre todos un proceso progresivo de incorporación social.