martes, 17 de junio de 2008

CAÓTICA ANA


Ana es caótica. A veces se duerme y sus niños no van al cole, otras deja de ir al psicólogo infantil, o va cuando no toca. Aparece por los servicios sin hora concertada. Es servicial con la escuela cuando no debería serlo, y se enfada y grita cuando más le valdría callarse.


Pero el gran problema de Ana no es Ana. El problema de Ana es que los servicios que trabajamos con y para ella estamos siendo más caóticos todavía. Profesores, psicopedagogos, psicólogos, pediatras, servicios sociales, servicios de infancia. Lo voy escribiendo y veo que Ana es un lujo para un sistema de bienestar tan raquítico como el nuestro. ¡Qué derroche de profesionales y qué magros resultados!

Ana tiene que llevar a una hija suya a dos psicólogos distintos. Además debería ir a una escuela de padres, llevar a su hijo pequeño a refuerzo escolar y, ¿porqué no? como le viene de paso, pues que vaya a un servicio terapéutico para ella. Para una madre con cierta tendencia a la dispersión, no está nada mal. Y tiene que ir a tanto servicio porque cada profesional con quien se cruza le recomienda lo primero que se le pasa por la cabeza. Eso sí, con la mejor de las intenciones, por supuesto. El Bien, en nuestra profesión, se presupone.
Se da entonces la profecía autocumplidora: Ana acaba fallando, y el profesional de turno ve como se cumple su predicción: ¿Ves? Ana es un desastre.

No creáis que no hacemos reuniones para ponernos de acuerdo. Por reuniones que no quede. Pero da lo mismo, es uno de esos casos que producen angustia, y frente a la angustia y la urgencia no hay nada que hacer. Si la semana siguiente a la reunión, la hija de Ana ha mordido a algún niño, se arma la de San Quintín, y ya tenemos a todo cristo corriendo y tomando decisiones.

Pero, ¡coño!, ¿no habíamos decidido que al neurólogo no tenía que ir?


Si Ana no lleva a su niña al psicólogo malo (es mala madre), si la lleva peor (sí Quique, que ingenuo eres, sólo la lleva para que nos callemos, pero no colabora), si no viene a hablar con la escuela malo (no le interesan sus hijos), si viene a hablar peor (sólo viene para meter cizaña). Si no va al pediatra palo, si va es que algo malo ha pasado en casa. Más palo todavía.
Ana, que no es ninguna santita, no vayan ustedes a creerse, es la tuerta en el mundo de ciegos caóticos profesionales.

Es difícil no contagiarse. Yo me he encontrado diciendo que esta madre es un desastre, aclamado por una multitud de expertos reunidos en torno a una mesa, aunque a veces no sabría decir en qué. Los sueños de la razón producen monstruos.


Apuntes al natural: (escrito a boli rojo en el expediente, con letra ya cansada): "Replantear el caso. Poner el foco en los servicios. Clarificar, demasiados profesionales, falta definir objetivos, cosas positivas de Ana, pedir reunión urgente, que Ana sólo tenga un referente, reforzar lo positivo".


Alaska
, 17 de junio de 2008

6 comentarios:

Blasfuemia dijo...

Una radiografía muy clara de la realidad. Tan clara como triste.

Ludwig dijo...

Me ha gustado el análisis.
Por un momento me he sentido en mi empresa, que funciona igual.

Asier dijo...

Claro y alto.

Demasiados consejos sanitarios, para tan pocos enfermos. Estando de acuerdo contigo en la reflexion (y el fondo), se me escapan datos que en ocasiones solemos obviar, por aquello de "echar las culpas al otro" u derivar a este o aquel profesional. Creo que a cualquiera, que intente poner cordura o sentido comun a un caso que por fuera es caotico, termina resignado con un comentario como el tuyo: " Ana es un desastre ". Si minimizamos objetivos, los clarificamos, y positivamos el caso...¿Donde queda la responsabilidad de Ana? Porque si vuelve a fracasar la intervención, la culpa en ese caso, si que sera solo nuestra. Y ademas de ciegos y expertos, pecaremos de burocratas ("ahora aqui, luego esto, mas alla lo de mas aca....").

Al tuerto, se le debe exigir en su justa medida compromiso y responsabilidad. Al fin y al cabo, tiene muchisimas mas capacidades que al contrario. Y es su vida familiar y personal la que ponemos en el disparadero.

Sin mas datos sobre la mesa, espero colaborar con mi mayor subjetividad.

Un abrazo Quique.

Quique dijo...

Hola Blasfuemia, ludwig y asier...
de todas formas, también hay que decir que la "maquinaria" funciona muy bien en muchas ocasiones.

Ginebra dijo...

Si es que la deben estar volviendo (más) loca a la pobre.

Juan A. Pérez dijo...

Hola Quique.
La verdad es que tus reflexiones son magníficas y hasta tienen gracia (entre comillas). Felicidades.gyvvuz