martes, 29 de julio de 2008

EDUCADOR DE VERANO (parte 6): JÓVENES

Hace tanto calor que la gente no se acerca a nuestro chiringuito ni para pedirnos un helado. Bueno, no hay mal que por bien no venga (como decía un personaje del TBO que ahora no recuerdo), así tengo más tiempo para atender a Rocío, una joven de 16 años. Ella y su hermano pequeño viven con un familiar, porque sus padres ya no tienen la guarda y custodia.
Las entrevistas con Rocío son muy interesantes. Ella es todo un ejemplo de resiliencia y estoy seguro de que saldrá adelante.
Dice Teresiña que tengo buena mano para los jóvenes y que es asombroso que quieran volver a verme, con lo serio que soy (me lo dice cariñosamente, mientras nos zampamos el preceptivo bocata de jamón y el quinto sin alcohol).

Espero que eso de tener buena mano no quiera decir que soy un educador "enrollao", algo de lo que he huido siempre. No sé si tengo buena mano. Hay de todo, aunque la experiencia ayuda. En todo caso, en relación con los jóvenes, hay algunos preceptos que no me salto:

1) No intento disfrazarme de joven (en mi caso resultaría bastante patético), ni pasar por lo que no soy. Durante algún tiempo muchos educadores propugnaban una especie de "infantilización" de la profesión. Ser próximo significaba poco menos que hablar con el argot de los jóvenes, vestirse como ellos, entrevistarlos en los bares (porque el despacho les parecía poco "auténtico"), etcétera. Incluso había quien propugnaba probar las drogas que ellos toman para poder hablarles con propiedad. Sí, lo juro. Los pobres no se daban cuenta que confundían la profesión con sus deseos.

2) No los enjabono. Estamos en una sociedad un poco idiota que ensalza todo lo que sea joven per se. Pero la juventud, dicho así a bote pronto y sin ánimo de generalizar , es una época de la vida con sus claros y sus oscuros. Una época llena de vitalidad, energía, creatividad, fuerza, pero también de inseguridad, miedo, demagogia, radicalidad e intransigencia. La adultez también, claro, aunque quizás con un poco menos de todo lo anterior. Hay jóvenes que son encantadores, brillantes y otros son imbéciles o insoportables. Una verdad de perogrullo, por supuesto, sino fuera porque hay gente que habla de la juventud y se le llenan los ojos de júbilo seminarista.

3) Buscan una opinión, un referente o un cable adulto y profesional y yo se lo doy, sin coartadas. Una mesa, dos sillas y la palabra, que en el fondo es lo único importante. La que se oye y la que se dice. He montado a veces talleres de mountain bike en los institutos, pero sé cuando soy Indurain y cuando Quique. Así de sencillo, así de difícil. Tengo mis limitaciones claro: hay educadores que son encantadores, brillantes y otros son imbéciles o insoportables. Otra verdad de perogrullo. Por mi parte, espero que lo segundo sólo me pase a rachas breves.

Hay algunos jóvenes que no me hacen ni caso, lo cual es estupendo y un síntoma de salud. Otros vuelven y reclaman mi ayuda profesional, lo cual es estupendo y un síntoma de salud. Pero si esperan que dé un voltereta doble al son de su música, sólo por agradarles, que esperen sentados. Ellos y sus padres.
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Otra cosa mariposa. He recibido este cariñoso regalo de FUSA,

una vecina de aquí al lado que escribe como los ángeles. Muchísimas gracias.

La cortesía del bloggero obliga a recomendar otros blogs que un servidor encuentre fascinantes. La elección ya la tengo hecha. Todos los blogs que encontréis en el margen de la derecha de este blog lo están porque este alaskero los encuentra interesantes, divertidos, inteligentes, curiosos o educativos.

Osea, que va por ustedes, compañeros de viaje.

Alaska, 30 de juliol de 2008



9 comentarios:

elshowdefusa dijo...

Bueno, hoy estoy en mi salsa. ¡Jóvenes!

Como joven te diré que haces bien en no disfrazarte. Al menos a mí, me parecen estúpidos los que sí lo hacen. Un tipo de taitantos diciendo que las cosas molan o que está dabuti, más que gracia, me da pena. Claro que también habrá a quien se le haga más cercano, a mí me parece una farsa y una lejanía, además, ridícula.

Sin duda los hay encantadores (como yo, ja) y los hay imbéciles... a mí me parece que crear un Quique Indurain es ponerse a la altura de los segundos. Así que te felicito. A ti y a Rocío.

Se me ha ocurrido que podrían hacer en el teatro una parodia de educadores enrollaos. Sería divertido.

Y, bueno, por la parte que me toca... de nada, las gracias te las doy yo a ti.

Un beso, Quique.

begoyrafa dijo...

Hola Quique, muchas gracias por pasarte por nuestro espacio.
He leído con atención tu entrada de hoy y me ha gustado mucho.
Mira, en la mía del sábado pasado también hablo un poco de la juventud. Yo me he dedicado muchos años a la enseñanza y he tratado con jóvenes de entre 13 y 19 y me he encontrado de todo, pero una cosa sí que tengo clara, que aunque parezca que no te hagan ni puñetero caso, algo de lo que les dices siempre les queda.
Un abrazo
Rafa

CRISTINA dijo...

Cuando te dejo comentarios pienso que a veces quedan como muy de "hacer la pelota". Ya ves que tontería si no se trata de quedar bien con nadie, si esto es totalmente libre, si para qué quiero yo hacerle la pelota a nadie...Pero es que no es hacer la pelota, es que hay cosas que escribes que firmaría palabra por palabra, firmaría cada punto y cada coma de lo que dices. De verdad. Por ejemplo, este post. Los puntos que nombras como básicos a la hora de relacionarse con jóvenes me parecen acertadísimos, necesarios, imprescindibles, diría yo. En serio, pienso exactamente igual que tú. Y creo que si pensaran así muchos padres, educadores, psico-psocio-peda-gogos, etc... y actuaran en consecuencia, mejor nos iría a todos. Para empezar, mejor les iría a muchos jóvenes.

¡Qué cosas! A veces siento que lo que pienso de algunos temas es tan elemental y tan de sentido común que me descoloca totalmente el que mucha gente vea las cosas de forma radicalmente distinta. El encontrar muchas veces eso que yo pienso reflejado aquí, por un profesional como tú, me tranquiliza.

Saludos, Quique

Asier dijo...

El elixir de la juventud ...Que tiernos recuerdos.

Solo quiero aportar una cosa, sobre todo lo magistralmente descrito. Pocas veces hablamos, quizas por prudencia o miedo infundado, de la responsabilidad de nuestros jovenes. La culpa siempre es del otro (sociedad, adultos, padres/madres, educadores...) y actuando así, solo conseguiremos embaldosar el duro camino a la madurez de nuestros jovenes, haciendoles reyes del mambo, sin haber pasado antes por la escuela de musica.

Un abrazo Quique.

ana p. dijo...

Acabo de descubrir tu blog y me gusta lo contado, la manera de contarlo y el pensamiento que hay tras todo ello.
Es curioso encontrar palabras que acompañen a las reflexiones personales que se amplifican en determinado momento en la vida.
El valor de la juventud... Vayas por donde vayas parece algo totalmente incuestionable y esto choca tanto con mi momento vital, como con la cultura educacional, tipo anticuario conservacionista, que empapela las leyes del ministerio de turno. Se adora la juventud como valor intrínseco a la persona. En este ambito todo aquel que no esté en la franja de edad pertinente o, por lo menos, conserve intacto el espíritu de jolgorio que la acompaña, está totalmente condenado a que la sociedad tanto laboral, como ludicamente se olvide totalmente de su existencia.
Pero después adoramos ruinas, libros, catedrales, pensamientos, mitos y leyendas de lustros y lustros, siguiendo empeñados en que las nuevas generaciones repitan como loros los contenidos que ya nuestros abuelos contuvieron en su memoria.
Siempre se dice que los mayores somo más sabios... o aquello de que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Pero esto no se refleja en la vida cotidiana, esa en la que se trata de comprar ropa, tomarse algo, ir a un concierto, encontrar personas con las que compartirse que mantengan vivo en el interés por la vida sin disfrazarse de peter pan o campanilla.... Eso por no hablar de lo que hacemos con los ancianos relegados a viajes para idiotas a benidorm donde la animadora de turno los pone a bailar cualquier ritmo hediondo.
Me gustaría reivindicar la madurez, sin que ello signifique reivindicar el aburrimiento, la dejadez o la desidia ante un mundo que necesita de nosotros para evolucionar igual que de los jóvenes.
Un abrazo

Quique dijo...

Gracias por los comentarios. Son todos muy interesantes. Juventud, divino tesoro.
Bienvenida ana p.

Indo dijo...

hola.
yo también acabo de unirme por la recomendación que hizo Fusa hace un par de post o así.
soy trabajadora social y empecé como las enrolladas, pero en parte porque era una cría. ahora he evolucionado y estoy de acuerdo contigo.
te seguiré de cerca.
nos leemos.

JUANITA _ERES MI REINA dijo...

Vaya aparece la palabra resiliencia por aqui...yo que me estoy preparando las 2 ultimas asignaturas para terminar educación social..en una de estas asignaturas la profesora nos habla de este termino...y yo que pensaba que no se utilizaba!!
saludos buen verano!

Quique dijo...

Hola, bienvenidas indo y juanita eres mi reina