martes, 18 de noviembre de 2008

LA NATURALEZA HUMANA

Decía Carl Sagan en "El mundo y sus demonios" que ignorar los conocimientos científicos en un mundo que depende profundamente de la ciencia y la tecnología es una garantía de desastre.

En las profesiones dedicadas a temas sociales las ciencias naturales están desterradas. Díganme uno, sólo un congreso, curso, formación, jornada, charla , etc. de educación o trabajo social en el que uno (sólo uno) de los ponentes sea un biólogo, un físico o un experto en genética, pongamos por caso. A lo sumo algún psiquiatra, sí, siempre y cuando haya abrazado alguna terapia alternativa o ponga incienso y música new age en su consulta.

En nuestras profesiones trabajamos para cambiar conductas sociales, pero ignoramos o despreciamos el peso de la naturaleza. Freud sigue siendo un pesado...perdón... un peso pesado, quería decir (¿qué diría él de este lapsus?). Su influencia traspasa fronteras, tiempos, disciplinas y modelos. Así que todo lo explicamos por la influencia de la cultura y el ambiente y actuamos según la máxima de que cualquier conducta es aprendida.

Pensemos en las adicciones, por ejemplo. ¿Cuantas veces no habremos culpabilizado a una familia por la conducta adictiva de un hijo?. Si era pobre, porque se trataba de una familia desestructurada. Si no lo era, porque algo hubo en el entramado de relaciones familiares que llevó al hijo, inexorablemente, al consumo.

Pensemos en las conductas violentas. Como dice Steven Pinker: "Los padres agresivos a menudo tienen hijos agresivos, pero quienes concluyen que la agresividad se aprende de los padres en un "ciclo de violencia" nunca contemplan la posibilidad de que las tendencias violentas se puedan heredar , como se pueden aprender".

El conocimiento de la naturaleza humana no es una invitación a no hacer nada. Ni tampoco alude a ninguna clase de determinismo total. Pero nos puede ayudar a mejorar nuestras intervenciones. Desde la consulta de un humilde educador social, hasta el diseño de las políticas sociales.

Un ejemplo para la reflexión. Cuando pensamos en un niño superdotado que no se adapta en una escuela normal, todos coincidimos que lo que necesita ese niño es una escuela adaptada a sus necesidades. Claro que se trata de una "anomalía" con cierto prestigio social (observen a sus amigos y familiares. La mayoría de padres ven características de niño superdotado en sus hijos...al menos hasta que llegan las primeras notas del cole). Sin embargo, cuando hablamos de un trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), hummm, la cosa cambia. Ahí está Freud dando la lata.

¿Una invitación a no hacer nada? Ni mucho menos. Una invitación a hacer otras cosas. Si la heredabilidad del TDAH es de aproximadamente el 60% y el ambiente familiar influye muy poco, quizás es hora de que afinemos nuestra puntería. Para entendernos, si un alumno con estas características no aguanta más de media hora sentado en una clase ¿quién tiene que cambiar? ¿La familia, el niño, o la escuela?

12 comentarios:

violeta dijo...

Y qué es lo que proponen las ciencias naturales respecto a los problemas humanos?medicar los comportamientos?peliagudo y complicado asunto...no sé si yo estaría en un lugar el que no puedo aguantar sentada ni cinco minutos..todavía me acuerdo cuando de pequeña iba a misa,y desde luego,ahora,de adulta,no soportaría que medicaran mi comportamiento.no crees que lo que tradicionalmente ha sido timidez, ahora se llama fobia social?ha cambiado mucho el mundo infantil,las relaciones humanas,lo que se espera de los niños ,como para no tener en cuenta los factores que rodean la vida de un niño. casualmente esas ciencias "naturales" son las que diagnostican y medican a los niños.
saludos quique

Eloi BLQ dijo...

la sociedad

Imma-Cal Roca dijo...

La naturaleza humana, el comportamiento social, el pensamiento del hombre.... ¿ciencia o naturaleza? ¿Podemos variar caracteres con medicamentos o con educación y mucha palabras basta?

No soy muy fan del medicamento de la mente, prefiero examinar el porqué de una conducta que apaciguarla con la ciencia, aunque se que muchas veces es lo único que funciona de verdad.

Imma

violeta dijo...

Claro,Imma,estoy de acuerdo, en esto,como en todo,no se puede generalizar y habría que ver cada caso en concreto,lo que cada uno quiere es lo que mejor le sienta o hace. Pero es que los niños tienen poco margen de maniobra,no son tenidos en cuenta en la toma de decisiones en la mayoría de ocasiones, por eso habría que tener más cautela, sin olvidar que están aprendiendo de TODO...su mundo personal se está gestando con lo que viven,y si hay violencia institucional aunque esta sea pasiva..me gusta como trabajan algunos educadores, quique por ejemplo,al que sigo,y en general todas las técnicas /terapias que tienen que ver con la escucha,con dar la palabra al otro, aunque ,este,sea un niño.

Anónimo dijo...

Yo opino que un educador social no es un especialista en lo biológico sinó en lo socioeducativo . No hay que excluir sinó incluir en lo humano todas las partes que lo conforman.

Anónimo dijo...

joder, a veces pienso que este blog lo estoy escribiendo yo ajajajaj
Muy de acuerdo contigo, En ciencias sociales olvidamos dos cosas principalmente:
1. Los seres humanos tenemos naturaleza animal. Somos celulas, genes y herencia. La cultura y lo aprendido viene siempre DESPUES de esa herencia y de esos genes.

2. Los cambios sociales son LENTOS Y PAUSADOS. Es así y así será. Ciertas condiciones o intervenciiones pueden orientar en uno u otro sentido esos cambios, pero siempre serán lentos. Es más, la prisa en estos casos suele producir monstruos.

Nacho. Oviedo.

Quique dijo...

Hola a todos/as.
Es cierto que hay que tener cuidado con el abuso de la medicación (la llamada medicalización) para resolver problemas humanos. Sin olvidar que las explicaciones ambientalistas y culturales de la conducta también provocan excesos con consecuencias muy graves.
Creo que el conocimiento científico de la naturaleza humana es imprescindible para un profesional que trabaja con las personas y que pretende potenciar o provocar cambios.
Este conocimiento no tiene que traducirse en soluciones médicas necesariamente. Precisamente en el caso que he planteado (TDHA), el conocimiento científico del síndrome está sirviendo para que algunos especialistas propongan que sea la escuela la que se adapte a estos alumnos y no al contrario.

Juan A. Pérez dijo...

Menuda patata caliente. Es un tema sobre el que existe una gran polémica. Por una vez y para variar voy a discrepar en algo contigo, Quique.

La eugenesia, el darwinismo social, las corrientes biologístas determinantes y toda la ciencia "objetiva y neutral" son sospechosas, especialmente por todos los crímenes y aberraciones cometidos durante los últimos dos siglos: ejemplo, las prácticas nazis.

Recordemos, por ejemplo, que hasta hace muy pocos años la homosexualidad, ser madre soltera o masturbarse se ha considerado una enfermedad y se ha tratado a las personas en contra de su voluntad y con secuelas desastrozas. Todavía hoy día hay científicos con el mismo discurso.

Recordemos que hoy día la psiquiatría y la biología siguen reduciendo a los consumidores de drogas (ilegales o legales) a una reacción química, a la reacción de algún neurotransmisor o a algunas moléculas o genes patógenos.

Recordemos que una de las teorías utilizada durante los años 40 para justificar el robo de niños a las presas en las cárceles franquistas hablaba de la heredabilidad (de los genes o ambiental) del marxismo, de la masonería o del anarquismo.

Rechazo de plano que los conflictos sociales, personales y políticos se quieran controlar desde los discursos y prácticas educativas, médicas o científicas.

La educación y la cultura ponen límites a la naturaleza, es decir, que también moldean los genes.

Me caliento con este tema. Para mi lo que es fundamental de este tema es la insistencia científica y profesional en eliminar la responsabilidad de las personas, en clasificarlas como enfermas (adictas, dependientes, irresponsables, inadaptados, TDAH) y someterlas a tutela y a tratamientos que no curan, eso sí, siempre "por su propio bien". Yo no veo en esas disquisiciones ni teoría ni ciencia, lo que veo es una ideología, más bien, criminal.

Me he desahogao un poquilo...

Un saludo Quique.

Quique dijo...

Hola Juan.
No creas, coincidimos en muchos puntos, jajaja.
De acuerdo en que hay que vigilar cualquier teoría científica o pseudocientífica que pretenda influir en los asuntos humanos.
Pero puestos a poner sobre la mesa los "excesos" de la ciencia, también sería justo poner sus logros ¿no?: desde la salud, hasta la tecnología.
Volamos, conducimos, nos curamos, escribimos en internet, entre miles de detalles más que hacemos a lo largo del día, gracias a la ciencia, no lo olvidemos.
Es indiscutible que ha habido y hay científicos al servicio del Mal, con mayúsculas. Pero en la mayoría de los casos que apuntas, lo que ha provocado esos terribles crímenes contra la humanidad ha sido el mal uso o la interpretación interesada de la ciencia, no la ciencia en si. ¿Son los científicos responsables del holocausto nazi? Bueno, bueno. El nacionalsindicalismo, el fascismo, los crímenes en la antigua Yugoslavia, el estalinismo, el genocidio en Ruanda,etc. se apoyaron en mitos culturales (los nacionalismos, el odio al otro, los intereses económicos, etc.) para cometer sus crímenes, más que en cualquier explicación con una base científica (entre otras cosas porque cualquier científico serio hubiera tirado por tierra sus simplistas argumentos).
Humm, hablas de la homosexualidad, la masturbación, las madres solteras...sin duda, aquí en España se perseguía a las personas por actos totalmente naturales. Pero, ¡ojo!, que era la iglesia y su moral la que quemaba en la hoguera a los herejes. La ciencia tiene y ha tenido sus excesos, pero no le carguemos los muertos que no tiene. La ciencia se equivoca, por supuesto, pero también derrumba prejuicios y mitos que crean mucho dolor a las personas.
De todas formas Juan, yo creo que el debate es otro. Efectivamente coincido contigo en que la ciencia no es el unico discurso que tiene que guiar las acciones educativas o sociales. Tampoco creo que pretenda serlo. La ciencia complementa otros discursos sobre el hombre, y desde luego no puede ni debe agotarlos: filosofía, pedagogía, historia, ética, etc.
Pero ¿qué hay de malo en saber más de nosotros mismos?
Que la educación y la cultura moldean el comportamiento humano es indiscutible. Pero si la ciencia descubre, por ejemplo, un grupo de genes, una molécula, una reacción química que influye en el comportamiento (aunque no sea la única cosa que influya), o si la biologia evolutiva ayuda a explicar un comportamiento, con pruebas y datos ¿es razonable ignorarlo? ¿miramos para otro lado?
Si todos los expertos y los estudios coinciden en que el comportamiento humano es el resultado de la influencia del medio y de lo heredado ¿es razonable ignorar ese, pongamos, 50% de nuestra forma de ser?

Un saludo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Es una magnífica reflexión. Al final, ya sabes, todo cambio comienza por uno mismo.

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