lunes, 9 de noviembre de 2009

EL CUERPO



Alaska, 9 de noviembre de 2009
Dolor en las cervicales, un clásico. A veces una pesadez, ahí donde se frunce el ceño, como un puñetazo de migraña concentrado. Beber poca agua, o haber dormido poco o mal, todo suma. También la edad, para lo bueno y para lo malo.

El cuerpo. Parece que no está, hasta que duele. Alguien me dijo una vez que es que trabajar cansa. No le faltaba razón. Pero hay días. Y épocas. La crisis y el aumento de la casuística castigan mi espalda.
Si me pasa a mí, que suelo encontrarme bien, qué no le pasará a los que vienen a verme. Algunos parecen cargar con la piedra de Sísifo. Cuando el lenguaje no verbal es también el dolor físico, la evolución de unas ojeras puede ser un indicador.

Volviendo a mí, suelo estar atento a los avisos. El paracetamol es un milagro de la ciencia al que le debo mucho. Pero no sólo sobrevivo de droga legal. Controlar la respiración. Darme unos minutos de silencio. O una vuelta por el pueblo. Unos le llaman hacer un cigarro. Un café fuera de horas permite ofrecer a los otros  lo mejor de mí, diga lo que diga el cliché sobre funcionarios. Han tenido que venir los de Silicon Valley para descubrirnos que el descanso intermitente no sólo es necesario sino que es productivo. Lo intuiamos, pero  ha quedado demostrado.

El cuerpo. No sé lo que le debe el martillo de Nietzsche a sus terribles jaquecas. Ni viceversa. Tampoco lo que Goya a su sordera. Seguramente nada y todo. Falsas dicotomías. Como si el alma existiera.
Pero si a ellos les afectaba, imagínense a los mortales.
Pensamiento y cuerpo. Gesto y palabra. Comunicación al fin.

Periodismo Recreducativo                     
Un fondo de armario para la educación social (2)

1. Si tuviera que hacer hoy mismo un cine forum con jóvenes les pondría "El secreto de sus ojos", por la lección de cine que es, y por el debate sobre la imposibilidad de perdonar y sobre la justicia como reparación.
2. Tanto criticar a Samanta Villar y no había caido en la cuenta de que eso es lo que han hecho y defendido muchos educadores sociales durante años: disfrazarse, a ver si aprehendian la realidad.
3. El libro Raval: Del amor a los niños. Un reportaje de Arcadi Espada.  Debería ser  lectura obligada en el futuro grado de educación social. Y  el documental De nens, de Joaquim Jordà, que narra ese libro en imágenes. Un pack que es un puñetazo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Las dos últimas recomendaciones han sido muy importantes en mi vida profesional.

Y totalemente de acuerdo en que lo de la inmersión en la marginalidad para aprender es un error, el exceso de empatía es un error, aunque con los amigos funcione.

Violeta

CASIOPEA dijo...

De las recomendaciones ni idea, me das más pistas?

De lo primero que cuentas tengo una prima, la alterna pija, que dice que el cuerpo saca "pá fuera lo que la mente deja dentro"
y hay veces que tiene razon la muy jodia.

Quique dijo...

Hola Casiopea. ¿De las recomendaciones? Pues el libro y el documental analizan el caso de pederastia del Raval, en 1997, y como actuaron los medios y los agentes sociales: prensa, servicios sociales, políticos, policia, jueces, etc.

Manuela dijo...

pues fíjate que yo del libro de Arcadi esperaba más, lo cogí con mas entusiasmo del que lo solté al final... la peli no la vi, pero del cuerpo cuánta razón tienes, es una máquina perfecta y sólo te das cuenta cuando falla algo, te diré que al iniciar los cuarenta tengo un montón de amigos a los que les empiezan a fallar las piezas de encaje, y eso a los treinta no pasaba!