domingo, 27 de febrero de 2011

TONI JULIÀ, LA SOCIEDAD DIGITAL Y LOS COLEGIOS PROFESIONALES

Alaska, 28 de febrero de 2011,
Se celebra, los próximos 2 y 3 de abril, el Primer Seminario Toni Julíà dedicado a la memoria de este prestigioso educador, director de una de las primeras escuelas de educadores. Toni Julià murió en julio de 2009. Nunca había hablado con él. Lo había visto en algún curso, cuando yo estudiaba y él era ya muy conocido. Recuerdo una cara amable, la de esas personas que uno no se puede imaginar enfadado. Por entonces yo estudiaba a otro pedagogo y educador de renombre, Faustino Guerau , propulsor del modelo de la pedagogía de la vida cotidiana. Lo hacía en la escuela de educadores "Flor de Maig" de la mano de Violeta Nuñez, ahora doctora y profesora de pedagogía social de la UB. V. Nuñez, excelente pedagoga y comunicadora, defendía el modelo estructural frente al de Guerau. Sus alumnos caíamos rendidos ante su retórica, llena de matices y de humor. Ganaba Nuñez. Ha sido mi referente durante bastantes años (lo sigue siendo en muchos aspectos). Pero acabé la carrera y empecé a leer ciencia. Descubrir entre otros a Pinker, Dawkins, Sokal y Bricmont, descubrir el gran bluff del psicoanálisis, me ha hecho distanciarme de la doctora Nuñez. Lo cual demuestra que los referentes pueden cambiar con el tiempo y me sirven para dar paso a la segunda reflexión de este post.

En el Seminario Toni Julià se propone un grupo de trabajo con el tema de la relación entre los colegios profesionales y las organizaciones donde trabajan los educadores. Con un objetivo claro:  reflexionar y buscar estrategias para que los Colegios sean referentes para ellas. Un tema complejo y difícil, sin duda.
En la introducción al grupo de trabajo se dice que, en la actualidad, los Colegios no son referentes para las organizaciones. Una aseveración discutible, no sólo porque en la misma introducción se muestre que sí que parecen serlo en algunos temas importantes, sino porque las organizaciones están formadas también por educadores. Puede que algunos de ellos si que se apoyen en su Colegio para algunos temas y que trasladen ese saber y savoir faire a sus lugares de trabajo. También es cierto que atendiendo al bajo nº de colegiados en relación con el nº de profesionales en activo se puede deducir que los profesionales que tienen al Colegio como referencia es todavía muy pequeño. Así que sería deseable que ese número aumente.
Pero existe otro problema y es el concepto mismo de referente como lugar preponderante a donde se acude en busca de saber y orientación. En la sociedad digital los referentes son múltiples, se solapan y cambian a una velocidad enorme. Las organizaciones se suelen apoyar más en personas que en otras organizaciones (expertos, personas influyentes). Los profesionales buscan la información a golpe de clic en sus móviles y lo harán cada vez más en sus iPad. La referencia no es el colegio profesional, ni otras organizaciones porque la referencia que está ganando la partida es Google que decide, según su algoritmo, lo que es importante y lo que no. Cada día más, y eso  está pasando con celeridad  en otros ámbitos, las organizaciones y las personas, en tanto que también consumidoras de contenidos, quieren acceder al producto sin la necesidad de los intermediarios, sean estos periódicos, editoras, discográficas, partidos políticos o...Colegios.  A menos que el intermediario entre el que quiere una cosa y la cosa misma ofrezca un valor añadido. A eso me referiré después. 
Resulta sorprendente que en los últimos congresos, cursos y jornadas relacionadas con la educación social a las que he asistido durante 2010 apenas se haga referencia a los cambios que está provocando la sociedad digital. Cambios que están acompañando, cuando no generando,  movimientos sociales en el mundo árabe impensables hace unos años o debates sobre la transparencia en la política gracias a plataformas como wikileaks. Para unos profesionales que siempre hemos abanderado el discurso del cambio social e incluso el de las utopías,  nuestra capacidad para llegar siempre tarde es exasperante.

Ser referentes, hoy más que nunca, no se decide. No es algo que se gane sólo con la presencia o con la voluntad de serlo. En la medida en que los colegios profesionales elaboren contenidos que signifiquen un valor añadido (códigos éticos, discurso profesional, orientaciones, definiciones, límites, formación) , los otros, las organizaciones y los profesionales que trabajan en ellas, los comprarán. Teniendo en cuenta que los colegios profesionales son uno más en una red enorme de conocimiento compartido tenemos que centrarnos en sumar esfuerzos con otros referentes y con los mismos profesionales para conseguir hacer de la educación social una profesión de prestigio. Todo esto tiene un previo que consiste en hacer del Colegio una organización del siglo XXI preparadada y adaptada al mundo digital que, por si alguien no se había enterado, es el presente más inmediato. 

Siempre he pensado que el papel de los colegios profesionales es complicado.  Su lentitud y burocracia dificilmente pueden competir con la agilidad de organizaciones o profesionales. Por eso El País, por ejemplo, es un referente para el Colegio de Periodistas y no al contrario. 
Pero a pesar de los pesares, aunque los colegios profesionales son pesados y mastodónticos y a veces resultan ser más un obstáculo que  una ventaja, siempre he creído que el de educadores sociales, en particular, es muy necesario. El Colegio o lo que después de la Ley Ómnibus quede de él. No importa, la cuestión es tener una organización fuerte. Lo creo ahora que estoy metido de lleno en el CEESC y lo he pensado durante años, cuando pagaba mis cuotas de colegiado pero me lo miraba desde la distancia; con recelo pero también con la tranquilidad de saber que existía. Porque, a pesar de todo, una profesión débil y poco cohesionada como la nuestra necesita de una organización fuerte que la aglutine y la defienda. Necesita que la gente que tenga ganas de partirse la cara por la profesión, gente como Toni Julià, tenga una casa en condiciones donde se le escuche.
Estoy seguro de que el Seminario Toni Julià de este abril será el inicio de una primavera pedagógica para la educación social.
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domingo, 20 de febrero de 2011

BENESTIC & PRIMAVERA ÁRABE

Alaska, 20 de febrero de 2011,
El jueves pasado participé en una sesión de trabajo que organizaba BENESTIC. BENESTIC y FOBSIC están llevando a cabo un estudio de las necesidades y competencias tecnológicas en el sector de servicios sociales en Cataluña. Éramos un reducido grupo de técnicos de diferentes ámbitos relacionados con los servicios sociales que dimos nuestras opiniones.
Se dijeron muchas cosas interesantes. Una de ellas la intuía hacía tiempo, pero la acabé de corroborar: la necesidad de los servicios sociales básicos de contar con un buen programa de registro de datos. Muchos años y unos cuantos intentos fallidos después, servicios sociales no cuenta con un programa satisfactorio con el cual el profesional pueda registrar su trabajo (entrevistas, datos estadísticos, registro de expedientes, etc.). Ha habido intentos, ya digo, unos mejores que otros. No quiero ni pensar cuanto dinero han costado al ciudadano. Creo que el problema no ha sido tanto el diseño de esos programas sino el "café para todos" que ha imperado. Porque una cosa es que exista un programa madre unificado para toda Cataluña, y otra distinta es que ese programa no se adapte a las peculariedades de cada servicio. O se adapte fatal. Eso se llama construir verticalmente y eso es una garantía de desastre. No es un problema exclusivo de los programas informáticos; diseñar proyectos, acciones, programas, etc. sin tener en cuenta las necesidades y  opiniones de los que los van a llevar a cabo es tirar el dinero y malgastar energías.
No todo es negativo. Conozco experiencias locales donde webmasters  y  técnicos de servicios sociales han creado, trabajando codo con codo, excelentes programas de registro de expedientes. Funcionan allí donde la transversalidad y el trabajo en equipo es una filosofía y no  solo una pose.

Se habló también del uso de las redes sociales. Se dijeron muchas cosas. Uno de los temas donde más se insistió es en la creación de una plataforma para compartir conocimientos entre profesionales. No solo webs que faciliten temas de gestión al ciudadano, sino plataformas que potencien la creatividad entre profesionales de toda Cataluña: compartir conocimientos, textos, blogs, diseñar proyectos, etc. Es decir, que los profesionales de Villarriba y Villabajo  puedan conocerse, comunicarse y compartir conocimientos con facilidad y sin reservas.
  Creo que en el tema de las redes sociales y la web 2.0 podemos caer en el mismo error de los programas de gestión que expliqué antes. Quizás alguien con poder de decisión crea que todo pasa por formar al personal, con cursos estándar en el territorio; café para todos. Se necesita formación, es cierto, pero siempre que los expertos puedan ofrecer; primero, una formación "a la carta", según las necesidades de los profesionales y; segundo, que acaben diseñando proyectos y acciones junto con los técnicos. Si el experto da su formación en el ayuntamiento y se larga no va a servir de nada. Creo que todo lo que sea impuesto en este terreno, todo lo que venga "desde arriba", no funcionará.
Es momento de reflexionar:  los técnicos tenemos que pensar cómo las redes sociales pueden ayudarnos a mejorar la atención del ciudadano y  los expertos en TIC cómo  convertir esos sueños en realidad. Y viceversa.
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He leído estos días debates apasionados sobre el papel que han jugado y están jugando las redes sociales en las protestas en el mundo árabe. Creo que algunas discusiones parten de lo que para mí es un error de concepción. No habría revolución en Túnez ni en Egipto sin gente en la calle. Esa gente tiene acceso a Internet. Dos momentos indisociables.  Plantear la dicotomía virtualidad & presencialidad nos lleva a un callejón sin salida o a discusiones sobre el huevo o la gallina difíciles de esclarecer. Ocurre también en las conversaciones convencionales. Cuando se habla de las posibilidades de la comunicación virtual o de Internet, en seguida hay alguien que recuerda, que sí, que es imprescindible, y que bla, bla, pero que es importante no olvidar el contacto físico, presencial. Por supuesto. ¿Quién dijo lo contrario? Pero es que la comunicación, hoy, no es una cosa o la otra, ni tan siquiera es una cosa y la otra. Simplemente, es.  Los humanos incorporamos lo físico y lo virtual cuando nos comunicamos. Ahora más que nunca. También,  más que nunca, en nuestras revoluciones.
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miércoles, 16 de febrero de 2011

PARA EDUCADORES, SIN EDUCADORES & GALICIA, EL ENCUENTRO

Alaska, 16 de febrero de 2011,
Se celebra un Forum  de Servicios Sociales en Barcelona. El segundo. El primero fue en 2007. Parece interesante. En el  programa provisional se anuncian conferencias y mesas redondas. Las ocupan políticos, presidentes, jefas, directoras, catedráticos, alcaldes, profesoras, comisarios. Ni un solo educador o trabajador social, los dos profesionales, por lo demás, más representativos de los servicios sociales. Como si en un congreso sobre cirugía no hubiera cirujanos.
Hay directores de las áreas de servicios sociales que, en principio, cubren el cupo técnico. Pero los directores son eso, directores (también Cap, en catalán): organizadores de las áreas y personas responsables de las mismas. Figuras valiosas en el forum, sin duda. Pero no son profesionales de la atención directa. Puede que alguno de ellos sea de formación educador o puede que no, da lo mismo. No están en la mesa redonda por eso.
Es un forum, es cierto. Pueden ir los profesionales que quieran y pueden levantar la mano para pedir la palabra. Puedo ir hasta yo. Pero yo no quiero eso. Yo quiero a educadores y trabajadores sociales en las mesas.  Por lo que tienen que decir y por lo que significa. No sé si en el forum anterior había representación de otro tipo. No importa. Un forum que se apellide servicios sociales tiene que tener a los educadores cruzando la alfombra roja, cegados por los flases, dueños de los micrófonos.
No dudo de la valía de los que van a estar. Al contrario, conozco a algunos y saben  de lo que hablan. Pero no están todos los que son. Falta una mesa con los técnicos de los servicios sociales que atienden directamente a los ciudadanos.
 No culpo a los organizadores. Los educadores sociales llevamos media vida volando bajo, sin espíritu, sin alma, sin la menor ambición. Cabizbajos, agradeciendo que alguien se acuerde de nosotros de refilón. Pequeños, muy pequeños. Instalados en las medias tintas. Migajas. Mediocridad. Casi convencidos de que las políticas sociales o la gestión son solo cosa de políticos o economistas. Invisibles.
Los que piensen que no hay trabajadores o educadores sociales en activo que puedan estar a la altura se equivocan. Conozco un buen puñado.
Si verdaderamente es provisional, todavía están a tiempo
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El viernes pasado Los Sánchez estuvimos en la Universidad de Santiago de Compostela, Facultad de Ciencias de la Educación, invitados por Pablo Ángel Meira, profesor de Educación Ambiental del Grado de Educación Social. Pablo utiliza mi blog y mi diario con sus alumnos. Así que allí estábamos, dos faranduleros hablando con los estudiantes de educación social.  Estuvimos muy a gusto compartiendo nuestra historia educativo-tecnológico-teatral con los alumnos y fue muy  emocionante saber que con Pablo tenemos coincidencias literarias (Cortazar) y viajeras (el Camino) . Más tarde tuve la alegría de conocer a Alfonso Tembras, del blog Son quen son, amigo virtual hasta el viernes y uno de los culpables de nuestra visita a Galicia.
Por la noche actuamos en el Teatro Arteria Noroeste. Lleno absoluto. Rafa estuvo genial  en una actuación muy especial para nosotros por muchos motivos. Allí estaba nuestra directora Núria Inglada, nuestro experto en trabajo textual Ermel Morales (espero que haya escrito bien tu nombre esta vez), todo el personal del CEESG, profesores, estudiantes. En fin, ¿qué les voy a contar?
Capítulo aparte merece el trato que nos dispensaron los profesionales del CEESG (el Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Galicia). Desde que pusimos el pie en Santiago hasta que nos fuimos nos sentimos cuidados y queridos. Tienen un equipo de una calidad humana y profesional impresionante.
Todos los miembros del Colegio nos trataron fenomenal, sería injusto dejarnos a alguien, pero quiero destacar a Sofía y Laura, nuestras anfitrionas. Nos hicieron sentir como en casa y gracias a ellas descubrimos cosas de Santiago insospechadas. De lujo.
PD: Aunque sigo manteniendo que la sombra del peregrino es, en realidad, la de un león.

Foto: Teatro Arteria Noroeste (antes de la actuación)

lunes, 7 de febrero de 2011

DE VIAJES Y VIAJEROS

«Es más difícil describir que opinar, infinitamente más:
en vista de lo cual todo el mundo opina.».
Josep Pla

Alaska, 7 de febrero de 2011,
Julio Cortazar y Carol Dunlop iban parando en las áreas de servicio de las autopistas, tramo París- Marsella. A paso lento. Tan lento como tardar treintaytres dias en recorrer lo que se hace en unas horas. Escribieron luego un libro, Los cosmonautas de la autoestopista, dando cuenta de los detalles de las áreas y dando cuenta de sus cuentos. En realidad el libro siempre fue previo al viaje. Todos lo son. Delicioso. Creo que con ese libro, el último que leí de Cortazar, porque era el último que me quedaba por leer, descubrí un par de cosas.
Una: me gustaban los libros de viajes y los reportajes. Una epopeya o un paseo por una ciudad, no importa, a condición de que haya detrás un buen escritor. Es decir,  Atrapados en el hielo, la expedición a la Antártida de Shackleton, poderosamente escrita por Caroline Alexander, o, Els pagesos, de Josep Pla. La chanza de ese bon vivant que es Bill Brysson recorriendo Australia en En las Antipodas, o el increíble mosaico de mafia y cocina que compone Peter Robb en Medianoche en Sicilia. El reto personal de Steinbeck,Viajes con Charley.En busca de América, o el  definitivo reportaje sobre la URSS que es El Imperio, de Kapuscinski.
Dos: del libro de Cortazar  me interesaban más el relato de las cosas que les pasaban a él  y a su mujer en las áreas de servicio que los cuentos que se inventaban en ellas. Después de veinte años como hambriento lector de novelas, la ficción comenzaba a dejar de interesarme.  Todavía no sé si eso es bueno o malo.
Desde entonces -entonces es esos libros- siempre he pensado que hay un doble placer en el viaje. El placer del viaje en si, que diría Kant, y el placer de narrarlo, que es a la vez epílogo y prólogo del siguiente. Cualquier viajero sabe que no hay viaje sin narración. Narración oral, escrita o visual. Lo que antes explicábamos a los amigos y ahora se cuelga en facebook es la necesidad de contar, mucho más que la vanidad o la pedantería. Se viaja para poder contarlo. 
 
La primera vez que fui a Santiago de Compostela en una bicicleta de montaña fue a lomos de un libro escrito por Juanjo Alonso, el Kapitán Pedales. Juanjo no es un gran escritor pero es entusiasta y su libro era una buena compañía antes del sueño en los albergues del camino. 
Veni, vedi, vici. Tumbarse en el suelo de la Plaza del Obradoiro, con la cabeza apoyada en la mochila y la bici al lado, observando las torres de la catedral de Santiago es, además de un clásico, un gesto de viajero. Una de las mejores cosas de la vida. Se miran las torres mientras se piensa en el camino recorrido y el que queda por recorrer. O simplemente no se piensa nada, se descansa y se contempla, que es otro de los buenos motivos para salir de casa. 
Este jueves  Rafa y yo volamos hacía Santiago, veinteaba ciudad de nuestra gira. El viernes por la mañana, organizado por el CEESG (Colegio de educadoras/es sociales de Galicia) tendremos un encuentro con los estudiantes de educación social de la universidad y por la noche actuaremos en el Teatro Arteria Noroeste de la capital. El vuelo es el jueves pero el viaje empezó hace unos días.  Tengo tantas ganas de estar allí  como de contarlo. Enviar quizás, por sus calles empedradas y húmedas, un tweet nervioso: hemos triunfado chaval, un albariño para celebrarlo
Antes por la conquista y la gloria, ahora por compartirlo, viajar es ahora más viajar que nunca. Estoy seguro de que Cortazar y Dunlop cambiarían su libro por un blog y colgarían en youtube sus batallas con los monstruos de la autopista. Tan seguro como que el gran Kapu enviaría una crónica/twitter desde la plaza de Tahrir, cuando ya todo hubiera pasado y los grandes medios se hubieran llevado sus focos. Cuando la atención estuviera en otra parte. Preguntando a la gente sencilla cómo fue lo de la caída de Mubarak y qué tal se vive. Sin hacer ruido, como le gustaba hacer al maestro.
 



Ilustración: Stefano Bonazzi