viernes, 22 de abril de 2011

CRÓNICAS GALLEGAS (y 3)

14 de abril, Ourense,
Nos habíamos quedado con Alexandre, mientras degustábamos empanada y croquetas en un salón de la Universidad de Ourense. Hablamos de la obra de teatro y también de las complicadas situaciones laborales de los que nos dedicamos a la educación social.  Las dificultades -sueldos, condiciones contractuales, funciones poco definidas, etc.-  se repiten en toda España, aunque cada comunidad autónoma tenga grandes peculariedades.
Creo que es una profesión en la que estamos avanzando mucho en todos los niveles, también en el de las condiciones laborales. Que nos atrevamos a incluir en nuestro discurso (¡por fin!) la necesidad de mejorarlas es también un síntoma de normalidad.
En el pica-pica, algunos estudiantes escriben en nuestro diario de gira. Luego comprobaremos que son comentarios elogiosos sobre la obra. Lo de, "comprobaremos", es una forma de decir que Rafa y yo nos lanzamos al diario como fieras después de cada actuación, ansiosos de curiosidad. Nuestro diario existe desde que estrenamos en el Teatro Principal de Castellón, hace ahora dos años. Aunque no negaré que el ego está presente siempre en cualquier manifestación artística, no es el ego el motivo principal por el cual lo llevamos encima. Se trata de un complemento a la respuesta que el público te da en directo, cuando se ríen, o no se ríen, y aplauden más o aplauden menos. Otro complemento son los comentarios posteriores en facebook o twitter, aunque los del diario nos gustan especialmente porque están hechos en caliente. El público, para nosotros, es el crítico al que le damos más valor, por no decir el único.
Respecto a los estudiantes he estado pensando (lo hago ahora, días después de Galicia) que incorporaré algunas propuestas de comunicación 2.0 (twitter y facebook básicamente) para que puedan interactuar con nosotros, si quieren, antes, durante o después del forum.

Volvemos a empaquetar toda la escenografía para enviarla de nuevo a Benicarló y luego nos vamos a cenar con Sofía, Laura, Fran (un amigo de Laura), y Xosé M. Cid, decano de la Facultad de Educación. Todo está exquisito, pero lo mejor viene con el postre. Fran nos recomienda que probemos la tarta de queso. Lo hace de una forma tan contundente que Rafa y yo pedimos tarta sin dudarlo. Cremosa, suave, se deshace en la boca. La mejor que he probado nunca.
Acabamos la noche tomando algo por el casco viejo de Ourense. Rafa y yo pedimos un licor de hierbas que no acabamos. Estamos bastante fundidos y pensando  en el madrugón para coger el avión del día siguiente.

15 de abril, Ourense-Santiago,
Y el día siguiente llega muy rápido, lo justo para una ducha y un café con leche (aquí llamado doble o también desayuno). Laura nos lleva, esta vez en su coche, de Ourense al aeropuerto de Santiago.

Una azafata de Ryanair, en pleno vuelo, anuncia el comienzo de una lotería. Álgo así. La oigo mientras no sé si estoy despierto o soñando.   

Fin


Foto1: Yo, Laura, Rafa y Sofía en el teatro del Campus de Ourense
Foto2: Rafa desmontando la escenografía.

miércoles, 20 de abril de 2011

CRÓNICAS GALLEGAS (2)

Nos habíamos quedado en una esponjosa tortilla de patatas en A Coruña y una charla sobre el llamado Teatro del Oprimido, también conocido aquí como teatro social.
Iba pensando en el viaje de vuelta que, en general, hay una cierta fascinación de los educadores sociales por todo lo que venga de América del Sur y Central: de Boal a Chiapas, pasando por Freire y los prácticum  en Nicaragua. Un entusiasmo que no  siempre tiene en cuenta si determinadas acciones o teorías son extrapolables a nuestro país,  por contexto y por época.
Estábamos en la cena. Creo que el teatro de Boal  puede ser útil como un conjunto de técnicas para trabajar temas sociales, tanto de grupo como individuales. Aunque tengo mis dudas sobre el hecho de que convertir  al espectador en protagonista de la acción dramática le conduzca a la liberación de sus "opresiones".  Es muy discutible que la actuación teatral produzca necesariamente más reflexión o cambio que, por ejemplo, la  simple contemplación de una obra de teatro.
Pero donde no acabo de ver claro  el Teatro del Oprimido o social es como manifestación artística. Es decir, que tengo mis dudas en que el teatro social sea teatro. No digo que sea imposible que una sesión de teatro social  pueda ser interesante para el espectador (difícil, tratándose como se trata de personas que no suelen dominar el arte de actuar), lo que digo es que  no tiene que ver mucho con el teatro, tal como yo lo entiendo. En primer lugar porque se trata de lo que David Mamet llama "el teatro con víctima". Un planteamiento donde se sitúa claramente un oprimido y un opresor que exige al público un pensamiento correcto, del tipo: "lo hemos entendido, las personas bienintencionadas deben superar sus prejuicios". Desde este punto de vista se pide al público que se someta a los preceptos que allí se proponen, para que, más que  conmocionado, salga convencido.  Es como aquel cine llamado social o "comprometido" que por el hecho de autodenominarse así ya pide una total sumisión del público a lo que está viendo. Primero que sea buen cine, después ya decidiremos los espectadores que grado de compromiso tiene o deja de tener.

Diría que el debate acabó en tablas. En todo caso, tanto para un post como para una cena, se trata de un tema muy complejo.
Acabamos la noche dando un paseo por el paseo marítimo. Al tratarse de una península produce cierta desorientación tener el mar a tiro vayas en la dirección que vayas.
Poco después nos vamos a dormir porque al día siguiente nos espera un día duro.

14 de abril, Ourense
Recogemos las cosas y las cargamos en el coche de Sofía.  Laura  conduce hasta Ourense. Una hora de coche, de conversaciones y de risas recordando ciertas expresiones gallegas a las que nos vamos acostumbrando. ¡Malo será!
En Ourense descargamos de nuevo y empezamos a montar en el escenario del campus. Un escenario complicado, con poca visibilidad, que nos obliga a colocar de nuevo todas las sillas. Si algo bueno tiene la compañía es que adaptamos nuestras obras a todos los escenarios posibles.
Nos pilla la hora de comer en un garito donde Rafa se mete unos huevos con chistorra, patatas y lomo. Fritanga para saciar el apetito . Nos sorprende que no tengan  Estrella de Galicia y nos conformamos con una cerveza de Portugal que no está ni la mitad de buena.
Tomamos el café con Laura, Sofía  y Celso, un cuentacuentos que actuará justo una hora antes que nosotros.  Más tarde comprobaremos que es un contacontos excepcional y que como nos descuidemos nos va a dejar sin risas para nuestra función. La cuestión es que cuando él acaba tenemos quince minutos para colocar sillas, acabar de montar el escenario, buscar una cocacola a Rafa que le acaba de pegar un bajón (mucha proteína, nene, y poco azúcar), etc. Cansa, pero tiene algo de mágico esta precipitación previa  entre bambalinas, esta agitación para que el público se encuentre todo en orden a su entrada y no tenga que preocuparse más que de disfrutar.

Esta vez nos quedamos sin forum. Tanto los estudiantes como nosotros nos lanzamos a un pica pica (no sé como le dirán aquí) con empanada gallega y unas deliciosas croquetas que organiza el campus.
Más tarde conoceremos a Alexandre, un educador que vino a vernos a Santiago y que es amigo nuestro en facebook. La conversación con Alexandre, la cena posterior, con la mejor tarta de queso que he probado nunca, el licor de hierbas por el animado casco viejo de Ourense y la vuelta a casa, quedan para un tercer post.

(continuará)

Foto 1: Camino a Ourense
Foto 2. Escenario en el Campus de Ourense (poco antes de empezar la función)



domingo, 17 de abril de 2011

CRÓNICAS GALLEGAS (1)

A Coruña, 13 de abril de 2011,
El avión aterriza suavemente en el aeropuerto de Santiago. En realidad el avión solo aterriza. Lo de suavemente es que de tanto volar he ido perdiendo el miedo a volar. Nos vienen a recoger Sofía y Laura, del CEESG, que es como si te viniera a recoger alguien de la familia.  Apellídanse Riveiro y Cruz, pero como si fueran Sánchez.
Llegamos a A Coruña y empezamos a montar en el salón de actos de la Facultad de Ciencias de La Educación. Laura es profesora de esta universidad y eso facilita que tengamos todas las puertas abiertas, en todos los sentidos.
Un delicioso pastel de atún y unos fideos a la marinera nos meten de lleno en Galicia. Cuatro de la tarde. Rafa duerme la siesta. Yo me acerco a la playa de Orzán y subo hasta la Torre de Hércules. De bajada, el viajero va contemplando la hermosa Ensenada de Orzán, que finaliza en el campo del Depor. Le gustaría quedarse allí un ratito más, contemplando, pero la hora de descanso se ha acabado. Volvemos al Campos de Elviña para acabar de montar, probar luces, micrófonos, etc. En fin, la cara oculta de la luna.
A las siete y cuarto comienza la obra. Yo, por primera vez, me ocupo de algún tema de iluminación, con tranquilidad, porque Rafa funciona como un  reloj suizo.  Una hora después, acabada la función, empezamos la charla con el público, estudiantes de educación social en su mayoría, pero también profesores y algunos profesionales. Los estudiantes no huyen en desbandada después de la obra. Al contrario,   se quedan clavados en sus asientos y están muy atentos a lo que les contamos. No creo que  sea únicamente por educación; la universidad les habla del presente y nosotros de su inmediato futuro, es normal que les interese. No preguntan mucho, pero hay que reconocer que este tipo de auditorios tan enorme impone a la hora de levantar la mano, lo sé por experiencia. Intervienen más los profesores y alguna profesional en activo que ha venido a vernos. Nos felicitan por la obra. 
Algunos, al hilo de lo que acaban de ver, comentan la importancia del humor en nuestra profesión.  Una espectadora nos pregunta por la dificultad en transmitir la eficacia de nuestro trabajo. Estoy de acuerdo, aunque añado que es importante que los profesionales seamos los primeros convencidos de que nuestras intervenciones sirven de algo. Yo lo estoy, aunque me ha costado mis años. También se comenta un tema recurrente que sale reflejado en la obra: la crisis ha hecho que por primera vez personas de clase media, o de clase alta venida a menos, acudan a servicios sociales en busca de ayudas económicas. Yo añado un sí, pero (si no hubiera un pero no sería yo). Es obvio que con la crisis hay más motivos para venir a servicios sociales, pero también lo es que el cambio en la tipología de los usuarios se había dado mucho antes y por causas diferentes: desde el momento en que empezamos a ofrecer unos servicios socioeducativos de calidad, usuario puede ser cualquiera, no necesariamente (aunque también) las personas con problemas para llegar a fin de mes.
Un profesor nos dice que la obra le ha gustado, pero deja fuera muchos aspectos de la educación social (el voluntariado, el trabajo comunitario, los políticos, etc.). Es cierto. No podía ser de otra manera. No sólo porque tocar todo en un espectáculo de una hora es imposible, sino porque la obra es una selección de las entradas más teatralizables de un blog que sí que habla de muchos otros temas en sus cuatro años de existencia. Pero hay otra razón. Nuestras obras de teatro pretenden, por encima de todo, emocionar. Si con esta lo hemos conseguido, aunque sea un poco, nos damos con un canto en los dientes. Si además se aprende algo, pues mucho mejor oiga. Pero no es una obra con pretensiones didácticas. Tampoco quiere sentar cátedra sobre lo que debe ser o no un educador social. No es un curso acelerado de nada, para entendernos. Podría serlo, pero, en nuestra opinión, eso iría en contra del espectáculo y del espectador.

Por la noche  cenamos en el casco viejo, cerca de la impactante y bonita Plaza de María Pita. Cenamos con amigas del CEESG. No recuerdo si bebíamos Ribeiro, pero sí que comiamos una deliciosa tortilla de patatas tostada por arriba pero inundada en su huevo, como debe ser. Entre risas y una charla muy agradable hablamos, no me pregunte usted por qué a estas horas, del llamado Teatro del Oprimido. Lo conozco y lo he practicado, pero no puedo mostrarme tan entusiasta con él como nuestras anfitrionas. Tengo mis objeciones, mis peros...

(continuará)

Fotos:
1. Playa de Orzán
2. Salón de actos. Fac. CC Educación. Sofía ayudándonos a montar.
3. Laura, Tania y Marta, del CEESG, con las entradas.

viernes, 8 de abril de 2011

DE GALICIA A CARABANCHEL

Factoría Los Sánchez es más Factoría que nunca y su maquinaria está a tope de trabajo. Van saliendo nuevos proyectos y eso significa que, a los habituales de la Factoría, se van sumando nuevas personas.
Nos gusta trabajar en equipo.

Os cuento:
Educador social en Alaska:
Seguimos de gira. El 13 y 14 de abril actuamos en La Coruña y en Orense, respectivamente. Organizado por el CEESG (Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Galicia) y  las Facultades de Ciencias de la Educación de la Universidad de La Coruña y de Vigo.  
A la vuelta tenemos un mayo lleno de actuaciones: el 21 en Madrid, en el Centro Cultural Fernando Lázaro Carreter (Carabanchel), y también en Barcelona (Sala Almazen y Centre Civic Golferichs).

Alaska 2099
Hemos decidido que la nueva obra de teatro, Alaska 2099, que será la segunda parte de ESAlaska, con unos servicios sociales situados en el futuro, se estrenará en octubre de 2011. El texto está ya a punto de caramelo para que la Factoría (dirección, escenógrafia, actor, etc.) le meta mano.

El libro Educador social en Alaska + DVD
 Próximamente sacaremos un libro en papel (un recopilatorio de los casi cuatro años de este blog, incluidos los post en que se basa la obra) junto con el DVD de la obra de teatro. Estamos en ello.

 y + proyectos
Rafa sigue con la dirección del Rey Lear, con la compañía Teatro Frágil, de Benicarló, que va a ser un bombazo seguro, y yo, cuando acabé el Alaska 2099, tengo el encargo de escribir una obra de teatro sobre drogas y jóvenes, dirigida a institutos. Hasta ahí puedo leer, pero es un proyecto que tiene muy buena pinta.

¡Nos vemos!