miércoles, 18 de febrero de 2009

EL GEN EGOÍSTA

Somos máquinas creadas por nuestros genes. Lo dice Richard Dawkins en su extraordinario libro El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta. Leer a Dawkins es hacer un ejercicio de introspección. Sacia la curiosidad de saber de qué pasta estamos hechos. Que nadie espere la ya cansina controversia sobre genética y medio ambiente. Hace tiempo que los biólogos saben que no todo está en los genes. El problema está en los que suelen ignorar que una parte de nuestro comportamiento se debe a ellos.
Dawkins no plantea en su libro cómo los seres humanos deben comportarse (eso seria defender una moralidad basada en la evolución), sino cómo han evolucionado las cosas.

Hace bastantes años, cuando estudiaba para ser educador social, leí al gran antropólogo Lévi- Strauss y su interpretación del tabú del incesto como aquella ley de carácter universal que señala el paso de la naturaleza a la cultura. Han tenido que pasar bastantes años hasta dar con Dawkins y conocer otra explicación, esta vez basada en las ventajas genéticas de un tabú que condene el incesto. Según Dawkins, es muy probable que la ley se haya creado para evitar los efectos dañinos de los genes recesivos en este tipo de reproducción.
La cuestión que quería plantear aquí no es tanto si considero más o menos plausible una u otra explicación, lo cual no tendría importancia. Lo que me llama la atención es la actitud anticientífica de algunos de mis profesores de entonces, por no hablar del diseño de los estudios de educación social, que ignoraba cualquier explicación biológica de la conducta humana. Aunque fuera para criticarla.
Mucho me temo que, en ese aspecto, la diplomatura actual no ha cambiado mucho.
La educación social no quiere ni oír hablar de Darwin (¿quien es Darwin?), y mucho menos de los genes. Las humanidades no quieren sentarse en la misma mesa que la ciencia y eso, parafraseando a Carl Sagan, es una garantía de desastre.
Es cierto que hay que estar atentos a los abusos que se cometen en nombre de la ciencia, ya sea el darwinismo social o cualquier intento de llevar a cabo políticas discriminatorias con grupos humanos. Sería un error creer que los valores o normas de una sociedad tienen que ser dictados exclusivamente por los científicos. Pero el abuso también existe del otro lado. Porque si se ignoran las bases biológicas de la conducta humana se puede llegar a pensar que la educación lo puede todo y puede manipular a su antojo al ser humano. Ese tipo de pensamiento ha dado lugar al nazismo o al stalinismo. También, a pequeña escala, puede darse en educadores que creen que pueden conseguir todo lo que pretendan del sujeto. Eso sí, siempre pensando en su Bien.
Vuelvo a Dawkins, que explica las cosas mil veces mejor que yo:
"Comprendamos qué se proponen nuestros genes egoístas, pues entonces tendremos al menos la oportunidad de modificar sus designios, algo a lo que ninguna otra especie ha aspirado jamás".
Foto: R. Dawkins

9 comentarios:

dani dijo...

Buen post, como siempre. Sólo un detalle: A mí en la facultad siempre me lo habían explicado al revés, que el nazismo surgió como idea de que basicamente somos genética y que hay razas más evolucionadas que otras, que deben ser eliminadas si se quiere continuar evolucionando a humanos superiores.

Quique dijo...

Hola Dani. Es cierto que el nazismo, entre otras cosas, basaba sus creencias en la superioridad de la raza aria. Pero la explicación era una especie de mezcla pseudocientífica y mística. Con lo primero se justificaba la eugenesia. Pero el gran aparato de propaganda creado por Goebbels pretendia también que, mediante la educación y la propaganda, se convertiria al alemán en la "bestia parda". De ahí toda la parafernalia nazi. En realidad nunca se tomaron a Darwin en serio, porque sabian perfectamente que la pretendida superioridad de la raza aria no tenía ninguna base científica y era pura propaganda.

dani dijo...

Totalmente de acuerdo, Quique, y genial explicado. Me ha encantado lo de la bestia parda, jajaja.

Asier dijo...

Me quedo , por tanto, tambien con Dawkins. Su frase final, es un alegato a la intervención socioeducativa hacía "los genes egoistas". Modificación de los designios genéticos...

Todavía hay esperanza, no?

Un saludo Quique.

Quique dijo...

Pues sí, Asier, hay mucho por hacer.
De todas formas, también está bien que haya partes de nosotros que son como son. ¿No?. Quiero decir, que forma también parte del conocimiento de uno mismo saber sus posibilidades y límites.
Un saludo

labea dijo...

¡Bravo!
¡Al fin alguien lo ha dicho!

(y no le han cortado la cabellera)

Anónimo dijo...

Hola amigos. Soy nuevo en este blog y espero aprender mucho interactuando con vosotros. En primer lugar, agradecer que haya gente, como Quique, con la inquietud intelectual y cultural necesaria para dedicar parte de su tiempo y esfuerzo a crear un espacio de comunicación abierta como es este blog. Dicho esto quiero aportar algo a esta dialéctica (si es que puede llamarse así) entre genética y educación. Si eliminamos los aspectos físicos y puramente biológicos, creo que estamos de acuerdo en que los genes aportan potencialidad, pero no determinismo, en el desarrollo psicológico y social del ser humano. Pienso en la educación como una aportación cultural AMPLIA por parte del/los agente(s) de la educación para que cada sujeto pueda disponer de un gran número de opciones que le posibiliten un desarrollo personal y social óptimo y satisfactorio.
Entiendo que esta es la "función" (no me gusta esta palabra mucho) principal del educador (agente), y por ende, creo que el conocimiento de la base genética de cada sujeto de la educación aporta nada o muy poco para que éste pueda desplegar sus capacidades de adquisición cultural AMPLIA e interiorización de aquellos aspectos de la misma que más puedan satisfacerle personal y socialmente.

Eldelaboina.

Quique dijo...

Hola "eldelaboina" (gracioso apodo). Estoy bastante de acuerdo contigo. De hecho, la mayoría de genetistas actuales reconocen que el comportamiento humano tiene que ver con los genes y con el ambiente. En ese sentido, no hay determinismo que valga. También creo que tienes razón en la función principal del ES.
En lo que no coincido contigo, evidentemente, es cuando dices: "creo que el conocimiento de la base genética de cada sujeto de la educación aporta nada o muy poco para que éste pueda desplegar sus capacidades de adquisición cultural AMPLIA e interiorización de aquellos aspectos de la misma que más puedan satisfacerle personal y socialmente". Si reconocemos que la base genética de un ser humano condiciona (no determina,¡ojo!) su comportamiento ( la agresividad, la inteligencia, la sensibilidad, las capacidades, etc): ¡como no va a importar su conocimiento!.
Un saludo.

Quique dijo...

Hola "eldelaboina" (gracioso apodo). Estoy bastante de acuerdo contigo. De hecho, la mayoría de genetistas actuales reconocen que el comportamiento humano tiene que ver con los genes y con el ambiente. En ese sentido, no hay determinismo que valga. También creo que tienes razón en la función principal del ES.
En lo que no coincido contigo, evidentemente, es cuando dices: "creo que el conocimiento de la base genética de cada sujeto de la educación aporta nada o muy poco para que éste pueda desplegar sus capacidades de adquisición cultural AMPLIA e interiorización de aquellos aspectos de la misma que más puedan satisfacerle personal y socialmente". Si reconocemos que la base genética de un ser humano condiciona (no determina,¡ojo!) su comportamiento ( la agresividad, la inteligencia, la sensibilidad, las capacidades, etc): ¡como no va a importar su conocimiento!.
Un saludo.