jueves, 25 de noviembre de 2010

IDENTIDAD DIGITAL. NUEVAS ESTRATEGIAS 2.0 PARA LA EDUCACIÓN SOCIAL (2)

Alaska, 25 de noviembre de 2010,
Interesante sesión sobre educación expandida en el CEESC de Barcelona. Excelente Oscar Martínez, de Trànsit Projectes, alias @sarok en twitter. Hablamos de Edupop, Edupunk, Open social Learning . El 2.0 aporta, sobre todo, comunicación. Es comunicación. Toda la información es compartida. La información se retroalimenta y se hace mejor información. Un proceso, por lo demás, muy parecido al método científico: ensayo, error, aprender de lo que ya hay y mejorarlo, compartir, copiar, sumar para crear algo nuevo, sin dogmas, etc.
 ¿Toda la información es compartida? Mmm, sale el tema de los derechos de autor y de la autoría. Un tema donde es difícil introducir matices o dudas. Siempre que lo he intentado me ha dado la sensación de estar en el partido equivocado: SGAE contra 2.0, o algo así, que es como jugar un partido que no quieres jugar y donde el factor campo es decisivo. Pero esta es otra historia.


Compartir. Una de las críticas a Paulo Freire (simplifico mucho, a Freire y a la crítica) era que si no hay profesores y alumnos, si todos tenemos un saber que vale lo mismo, entonces el peligro es que el alumno se quede en su lugar, con un saber quizás valioso para él (cuando recoger la cosecha en su aldea, por ejemplo) pero que no le hace moverse. No se apropia de un saber diferente que le facilite, al menos, la posibilidad de cambio o de promoción social. Pero el 2.0 introduce un elemento nuevo en esa relación, porque facilita el acceso al saber. Bien utilizado, convierte la comunicación y el intercambio en un acto más ecuánime. No importa si el alumno sabe más o menos que el profesor, sino que los saberes de ambos pueden ser, además de diferentes, igual de valiosos, en un sentido amplio y, nunca mejor dicho, global. 

Eso me lleva a pensar en la identidad digital. Salto de tema, lo sé. El 2.0 es así, nervioso, impredecible. Estás un rato con él y se te pega. La identidad digital. No tengo todavía donde agarrarme, no hay tablas de salvación, ni respuestas en este mundo 2.0, líquido y pleno de incertidumbres. Es lo que tiene ser protagonista de un momento histórico:  es fascinante, está ocurriendo ahora, pero no tenemos perspectiva. Me falta saber si el ser de la identidad digital será kunderanamente leve o tendrá el poso de las cosas pesadas. ¿Lo sabe alguien?
La educación social. ¿Cuando nos ponemos a trabajar sobre la identidad digital?. Y, sobre todo, ¿cómo?. Seguimos manejando conceptos como integración, socialización, cambio, promoción, etc. pero la vida digital va muy rápida, demasiado. Habla de otra manera, cuando habla. A veces sólo mira y es mirada. No para, es nerviosa, generosa, egoísta, caníbal.
Quizás tengamos que ir pensando en incorporar a las entrevistas preguntas como: ¿estás en facebook, twitter, tuenti? ¿tienes un blog? ¿que identidad crees que tienes en la red? ¿cual tienes realmente? ¿en qué te puedo ayudar para mejorarla? ¿cómo crees que te puede ayudar tu identidad digital? ¿tu identidad digital ? ¿quién eres, en realidad, tú?.
Quizás no, quizás no haya que entrometerse.
Quizás no hay que hacer de educador sociodigital. No lo sé. Por eso sigo navegando, con hambre de certezas.
Continuará...

lunes, 22 de noviembre de 2010

INNOVACIÓN ABIERTA. NUEVAS ESTRATEGIAS 2.0 PARA LA EDUCACIÓN SOCIAL(1).


Alaska, 22 de noviembre de 2010,
El jueves pasado estuve, junto con compañeras del CEESC, en la Jornada WEB 2.0. Noves estratègies per a la direcció de persones organizada por la UOC. Entre los ponentes, Maria Marin, de Xing, Jesús Martínez, del programa Compartim, Genis Roca, de Roca Salvatella y Ana Maria Llopis, de Ideas4all.

Sentado en el auditorio, empiezo apuntando en mi moleskine algunas ideas, a boli, para que la tecnología no me vuelva turulato del todo. A propósito de esto, Genis Roca da un consejo muy sabio: ante el agobio que produce la sensación de que llegamos siempre tarde a todo el 2.0, tranquilidad y buenos alimentos. Todo está comenzando. No hay que volverse locos. Tampoco tenemos que correr a aplicar lo último en entornos 2.0 si no tenemos claro para qué. En ese sentido, si tenemos que convencer a nuestros jefes o a nuestra empresa de que han de adaptarse a los nuevos tiempos, hablemos también de resultados. Si nuestra organización, por ejemplo, tiene que estar en twitter que sea porque le aporta algo nuevo. Si no, mejor que no esté.
Aún asi, a los diez minutos dejo el boli. La Jornada puede seguirse por Twitter con la etiqueta #dp2.0 y la tecnología me puede. Al contrario de lo que pueda parecer, seguir la conferencia y a la vez debatir con los asistentes por el movil, aumentan mi concentración.


En la Jornada se presentan experiencias del BBVA, La Caixa, Telefónica, entre otras. La única experiencia del sector público es la del interesante programa Compartim, del Departamento de Justicia. Quiero preguntar si de la composición de las mesas se deduce que lo público tiene que ponerse las pilas en entornos 2.0, pero es tarde y hay hambre. Al final sólo escribo el comentario en el twitter de las jornadas.
En servicios sociales creo que sí, que estamos dormidos en los laureles, y no creo que sea tanto por una cuestión de recursos sino por capacidad de innovación. Aunque es más una intuición que una constatación.

Ana Maria Llopis introduce el concepto de Innovación Abierta  , una nueva estrategia donde la empresa comparte ideas, rompiendo los límites de su organización para cooperar con profesionales externos a ella. Va hablando y a mí se me ocurre la cantidad de cosas que se podrían hacer si los profesionales de lo social creáramos entornos virtuales donde compartir ideas, proyectos, etc. que rompieran las fronteras de ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones, y también límites geográficos. Compartir ideas y expandirlas.
Existen algunos requisitos para que las estrategias 2.0 funcionen: uno de ellos es que toda la organización debe estar implicada, no sólo los departamentos de I+D, de recursos humanos, o de marketing. No basta con contratar a una persona que se encargue de lo digital. Como dice Llopis: el tesoro son tus equipos. En estas estrategias el equipo toma fuerza y las jerarquías se aplanan. Las estructuras demasiado piramidales no ayudan a la innovación ni a la creatividad, frenada en muchas ocasiones por los mandos intermedios.
Vuelvo de la Jornada pensando que hay un montón de herramientas ahí fuera, en la web 2.0 (¿fuera?), que pueden aplicarse para mejorar el trabajo individual y de equipo, el tradicional trabajo comunitario o la atención al ciudadano. Facebook, twitter, skype, tuenti, xing, blogs, linkedin. Entornos virtuales donde la información y las ideas fluyen libremente.
(Continuará) 
  

miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿PRIVATIZAR LO PÚBLICO?

Alaska, 16 de noviembre de 2010,
Decía hace poco Eric Maskin, premio Nobel de economía, que al recortar gastos, España hace justo lo contrario de lo debido. Yo no soy economista. Pero Maskin, equivocado o no, cuestiona un lugar común utilizado actualmente por los políticos  y aceptado, casi sin rechistar, por la ciudadanía. El de que en situación de crisis hay que recortar la inversión pública. Maskin también nos recuerda otra cosa: las cosas hay que demostrarlas con hechos, porqué si no se convierten en pura retórica y cháchara electoral. De momento los hechos le dan la razón.
Lo mismo ocurre con la privatización o concertación de servicios en los servicios sociales. En época de crisis es todavía más fácil defender la privatización con el lugar común de que el sector privado es igual o más eficiente, a más bajo coste, que el sector público . Pero eso, la eficiencia y la economía, hay que probarlo. No basta con las buenas intenciones o los discursos con pretensión de modernidad. Sobre todo para que no nos pase como al sistema sanitario en Estados Unidos que es privado, caro e ineficiente.

La empresa privada que ofrece servicios de carácter social y también todo lo que se conoce como el tercer sector, tiene todo el derecho a ofrecer sus servicios en un sistema de mercado como el nuestro e incluso a competir con el servicio público (un claro ejemplo son los servicios privados de terapia que compiten, con mucho éxito además, con los servicios públicos de salud mental).  Pero cuando esa actividad se sostiene sólo con dinero público, la actividad sigue siendo, se la llame como se la quiera llamar, un servicio público, con todos los niveles exigibles de rigor y transparencia.

En teoría, la empresa privada y el tercer sector pueden ofrecer algunos pluses que justificarian que fueran ellos, y no la propia administración, la que gestionara algunos recursos. Se me ocurren algunos: creatividad, independencia, profesionalidad, reducción de costes, flexibilidad.
Creatividad: Quizás una cooperativa, empresa o asociación menos encorsetada por la burocracia administrativa, puede ofrecer proyectos y soluciones alternativas a los problemas sociales en los que la administración no había pensado nunca.
Independencia: También puede ofrecer una cierta independencia a la hora de realizar sus actividades, cuyos objetivos estarían marcados por la eficiencia y buena atención al ciudadano, y no tanto por presiones políticas.
Profesionalidad: En tanto que mentalidad de empresa privada, aunque fuese sin ánimo de lucro, se le podría suponer que elige a  los mejores profesionales para desempeñar cada responsabilidad, y que esa elección no está marcada por el amiguismo  o el interés político, cosa que ocurre con mucha frecuencia en la administración.
Reducción de costes: Una estructura menos encorsetada y burocratizada que el sector público podría eliminar costes innecesarios.
Flexibilidad: Finalmente, pueden ofrecer servicios y atención al ciudadano con horarios más competitivos que los de la administración.

Pero vuelvo a Maskin, el premio Nobel. Todo esto hay que demostrarlo. Empezando por la administración que subcontrata y terminando por la organización o empresa privada que lleva a cabo la gestión.
Mi experiencia es que estos teóricos pluses se cumplen muy poco. Muchas veces la administración recurre a la concertación  de servicios sólo porque resulta más barato. Efectivamente, muchas organizaciones del tercer sector reducen costes, pero lo hacen por el lado que no deberían hacerlo; recortando gastos que suponen una merma en la calidad de la atención al ciudadano (sueldos bajos, precariedad laboral,  recursos materiales pobres, etc). Y si el recorte empieza por aquí, casi  todo lo demás (la creatividad, la independencia, la profesionalidad) cae como un dominó. En vez de eso, y fruto de no poder tener a los mejores profesionales, o de tener a profesionales descontentos, acaba ofreciendo otros pluses más indeseables: precariedad, ineficiencia, inestabilidad, bour nout, etc. Lo que también querría decir que la broma nos saldría cara a todos.
La administración debería saber (una frase retórica: lo sabe de sobras), que gestionar bien un recurso o llevar a cabo un buen proyecto comunitario nunca es barato. Tampoco tiene que ser caro, eso sería un juicio de valor, nunca mejor dicho. Tiene el precio que tiene. Y los profesionales que lo llevan a cabo y los medios con los que cuentan valen lo que valen. El mismo precio, como mínimo, que la administración estaría dispuesta a pagar si el recurso lo gestionara ella.

Lo que me lleva a otra reflexión que  merecería otro artículo. ¿Porqué la administración no puede ser tan excelente como cualquier otra empresa? Yo creo que sí, que lo puede ser. En ocasiones lo es. Pero, en muchas más, se muestra como un monumental dinosaurio. Es una pena. Yo defiendo un Estado fuerte, y eso, la excelencia del servicio, también es Estado. Puede hacerse. Muchos ayuntamientos tienen un personal de servicios sociales excelente, con recursos, formación y ganas. Pero, en vez de motivarlos, algunos de ellos se dedican a buscar (y pagar) fuera lo que ya tienen en casa. La administración se comporta, en ese sentido,como un gran crematorio de mentes creativas e ilusiones. Sus estructuras piramidales suelen ignorar al técnico de base, convertido en un "machaca" a sus ojos, mientras lumbreras sin lumbre, sin contacto con la realidad ni con el suelo que pisan, se dedican a devorar recursos públicos desde sus despachos, diseñando proyectos que no había pedido nadie.
Podemos, si nos dejan hacerlo.
Continuará...

jueves, 11 de noviembre de 2010

APUNTES AL NATURAL

Alaska, 11 de noviembre de 2010,
Creo que tengo el síndrome postblog. Es el síndrome de los que escribimos en un blog y no lo hacemos tan regularmente como quisiéramos. Ahora que estoy liado en algunos asuntos tengo una sensación rara, como si tuviera abandonados a mis lectores. Ya, ya, pse! menuda tontería. Como si mis lectores no pudieran pasar sin mis post. Pero bueno, la sensación no me la quita nadie. El caso es que no es por falta de temas. Al contrario, los temas se me van acumulando. Hace poco colgué en el facebook del CEESC  un artículo de El País sobre la privatización de los servicios sociales que ha dado lugar a un interesante debate. Es un tema que se merece un artículo. Como lo es también el tema que proponía hace poco mi amigo Lucce en Educablog, sobre la mierda que, a veces, los profesionales nos llevamos a casa. En fin, ahí están para cuando pueda ocuparme de ellos.
Estos días he estado bastante liado con las ultimas representaciones de nuestra obra, en Girona y en Granollers. En una compañía familiar y pequeña como la nuestra todos hacemos de todo. Eso significa atender también a los medios de comunicación, coordinarse con la sala, resolver cuestiones de intendencia, contestar los emails que nos envían los espectadores y los seguidores de la compañía en facebook, pegar carteles (sí, sí, pegar carteles), etc.. No me quejo. Al contrario, como dice mi madre, sarna con gusto no pica, o algo así. Todo este curro tiene sus ventajas, porque, aunque en pequeño formato, participas en todo el entramado de una obra de teatro. Desde que nace una idea en conversaciones en torno a unas cervezas (la musa de Los Sánchez es una Voll Damm) hasta que acaba representándose en la sala de teatro. Todo el proceso es un trabajo en equipo totalmente artesanal: la escritura, los ensayos, el vídeo, las fotografías, las conversaciones con los directores de las salas, el montaje y desmontaje, la escenografía, la promoción.  Un trabajo donde todas y cada una de las piezas son importantes.
Este fin de semana, en el Teatre de Ponent, en Granollers, el engranaje se pone de nuevo en marcha. Cuando el lunes acabe todo espero poder dedicarle un poco de tiempo a este viejo blog. Mientras tanto les dejo con algunas fotos, al natural.






jueves, 4 de noviembre de 2010

MALDITO PARNÉ

Mis hermanos y yo no fuimos al cole hasta los cinco años. Es lo que se hacía en los 70, cuando la mayoría de madres trabajaban en casa y no hacían falta las guarderías, ni los P-3. Más tarde, con la progresiva modernización de España y la consecuente incorporación de la mujer al mercado laboral , se hicieron necesarias las guarderías y los P-3. Como casi todos los cambios sociales, este nació por  necesidad. Pero lo más curioso es cómo ejércitos de pedagogos y educadores dieron la buenanueva a la medida y convirtieron la necesidad en virtud y la virtud en necesidad. Nada que objetar por mi parte. Seguro que la incorporación temprana del niño a la guardería o a la escuela tiene sus ventajas educativas. Pero es interesante comprobar como los modelos teóricos y las justificaciones pedagógicas se adaptan a los tiempos  y a las necesidades y  van borrando las huellas del verdadero origen de una práctica. Lo borran tanto que a veces consiguen invertir el orden de necesidades: hoy unos padres que decidieran no llevar al cole a su hijo de 3 años serian unos bichos raros a ojos de la comunidad educativa.
Ahora estamos en otro momento lleno de necesidades. Una crisis económica global está afectando al país y obliga al Estado a un recorte sin precedentes del gasto público. De la pésima gestión (y prevención) que ha hecho el Estado español y  autonómico de una crisis que es global, y de por donde la administración decide recortar o no,  hay mucho que decir, pero no es ahora de lo que quiero hablar. La cuestión es que desde los ministerios hasta los ayuntamientos sólo se oye una voz: no hay dinero.
A eso iba. El recorte en los presupuestos obligará a hacer malabarismos a los ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones, etc. No hay dinero, y el poco que hay no sirve para pagar todo lo que se pagaba hasta ahora.
No hay dinero. Habrá recortes. Vale. Pero que se diga sin tapujos: no hay dinero y  no se va  a poder pagar todo. Parece fácil, pero, ojo, porque igual que con las guarderías, no faltarán las justificaciones de algunos expertos (siempre hay algún experto dispuesto a justificar cualquier cosa) que intentarán hacernos creer que todo lo que pasa, en el fondo, es lo mejor que nos podía pasar.  
Hace poco estuve en una conferencia sobre las nuevas propuestas de familias de acogida profesionales, una iniciativa que parece que funciona bien en algunos países europeos. Una de las ponentes, representante de la administración, cargó contra los centros residenciales. Casi con la misma contundencia con la que su administración los defendía antes de la crisis. Cargada de razones pedagógicas se olvidó de apuntar una razón que todos los que estábamos allí sabíamos: la propuesta de profesionalizar las familias de acogida es hija de la crisis, no sólo de la pedagogía: un centro residencial sale mucho más caro que una familia. Es cierto que eso no convierte automáticamente en mala esta propuesta. Al contrario, una medida que puede mejorar la vida de los menores y que además ahorre dinero a la administración, siempre será una buena noticia. Pero ni los centros residenciales son perfectos ni son el desastre que aquella ponente explicaba. Criticarlos ahora de esa forma, cuando no lo habían hecho en época de bonanza, y sin mencionar el ahorro económico que significa el cierre de un centro para la administración, era jugar con trampas.  
Utilizar la crisis para hacer recortes en gasto social, pero sin nombrarla, es uno de los ejercicios retóricos más deslumbrantes que uno pueda ver.  No lo hace todo el mundo, es verdad. Pero hay que reconocer en los que lo hacen una gran capacidad en la utilización del eufemismo. Para ellos si el ciudadano tiene que pagar algunos servicios que hasta ahora recibía gratis, o se le recortan otros, no es porque no haya dinero, es porqué el ciudadano era un aprovechado, o es por trabajar su responsabilidad, o porque hay mucho fraude entre los usuarios que utilizan los servicios, o porqué nos gastamos mucho dinero en los inmigrantes, o porque hay demasiados funcionarios o por vete a saber qué nueva teoría del bienestar social.
Repito, no hablo de estar a favor o en contra de una medida. Algunas estarán más justificadas que otras. Es una cuestión de transparencia. Si ahora toca apretarse el cinturón nos lo apretaremos, con más o menos discusión,  pero  que no se aproveche la crisis para decirnos que todo lo que se recorta es porque ya sobraba antes en vez de ser honesto y decir que es  que ya no hay dinero para pagarlo.
Quizás el Estado no tiene más remedio que tomar medidas económicas muy duras. Pero, a la hora de explicárnoslas, algunos harían bien en guardarse su vaselina.
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ALASKA EN GRANOLLERS
12, 13 y 14 de noviembre, en el Teatre de Ponent.