viernes 30 de diciembre de 2011

CONVERSACIONES SOBRE CIENCIA Y EDUCACIÓN ENTRE UN SOLOMILLO A LA PIMIENTA (segunda parte)

Alaska, 29 de diciembre de 2011,

Me había quedado en el solomillo. J y yo discutíamos con contundencia, como discuten los amigos cuando el tema les interesa y hay confianza. No recuerdo todo el hilo de la conversación, pero si recuerdo que, en un momento de esta, J me dijo que si la ciencia, tal como pretendía, reducía al ser humano a sus genes, entonces no dejaba ningún lugar para la educación. Ummm, pensé yo, relamiéndome: ahí está, ahí está, resumido, un equívoco de la educación social. Ahí está, quizás, la causa de su divorcio de la ciencia durante años, de su mirada desconfiada. Quizás por eso (aunque eso lo pienso ahora, no durante la comida) profesionales tan buenos e influyentes para la educación social como J. R. Ubieto, psicólogo clínico y psicoanalista, puedan afirmar cosas como: "el cientificismo en boga apunta a la extinción de lo subjetivo en nombre de una programación genética o neuronal que dejaría al hombre a merced de su cerebro, único creador de nuestras vidas."

Decir que toda la ciencia es reduccionista es un pensamiento reduccionista.
Resolvamos, pues, el equívoco, aunque se nos enfríe el solomillo.

1). La ciencia reconoce la importancia del medio en el desarrollo de la personalidad del ser humano. Que se descubra un gen que predisponga a algo, o que explique alguna característica, no elimina automáticamente la importancia del medio. En todo caso añade información valiosa de cómo ese medio puede influir en la persona. Pero oigamos la voz, no de los supertacañones, sino del científico Steven Pinker: "Las personas a veces temen que si los genes afectan de algún modo a la mente, deben determinarla en todos sus detalles. Es un error, por dos razones. La primera es que la mayoría de los efectos de los genes son probabilísticos. (...) La segunda razón de que los genes no lo son todo es que sus efectos pueden variar en función del medio". Lo que, en cualquier caso, la genética y la neurociencia demuestran es que no siempre se puede culpar a unos padres o a la sociedad de las conductas antisociales de las personas.
Es paradójico que no sean tanto los científicos los que desprecien la influencia del medio, sino al contrario: son las disciplinas sociales, como la educación social, las que suelen despreciar los avances científicos en genética o psicología evolutiva. De hecho, también hay un reduccionismo o determinismo social, tan o más peligroso que el científico: aquel que propugna que "lo social" lo puede todo y todo lo explica.

2) Los avances actuales y futuros en genética no hacen ni harán a la persona irresponsable de sus actos. Igual que no consideramos irresponsable de sus actos a un delincuente, aunque se haya criado en un medio desfavorable y eso pueda haber influido en su personalidad. Y es que una cosa son las doctrinas morales y otras las científicas. Donde y hasta donde una persona es responsable de sus actos es algo que pertenece al orden de las primeras, algo en lo que la sociedad en su conjunto se pone de acuerdo, no algo que pueda determinar la ciencia por sí sola. Los conocimientos que aportan las ciencias o las humanidades pueden influir en las doctrinas morales o en los valores, pero no los determinan.

Ya a medio solomillo, alguien comenta los riesgos de la ciencia, los riesgos de saber demasiado sobre nosotros mismos. Siempre que se habla de ciencia sus detractores suelen esgrimir el apocalipsis: la eugenesia, los experimentos frankensteinianos, etc.
Volvamos a Pinker (lo siento, es uno de mis científicos de cabecera) mientras yo saboreo el último sorbo de este excelente vino: " Hoy, muchos autores equiparan con todo convencimiento la genética conductista con la eugenesia, como si estudiar los correlatos genéticos de la conducta fuera lo mismo que coaccionar a las personas en su decisión de tener hijos. Muchos equiparan la psicología evolutiva con el darwinismo social, como si el hecho de estudiar nuestras raíces evolutivas fuera lo mismo que justificar la condición de los pobres". No, no es lo mismo por la sencilla razón de que los ideales políticos de la igualdad de oportunidades o de derechos son doctrinas morales sobre cómo hay que tratar a las personas, no hipótesis científicas sobre cómo son las personas.

"La cuestión no es si cada vez se va a explicar mejor la naturaleza humana con las ciencias de la mente, el cerebro, los genes y la evolución, sino qué vamos a hacer con estos conocimientos. ¿Cuáles son de hecho las implicaciones para nuestra idea de igualdad, progreso, responsabilidad y el valor de la persona?. Quienes desde la izquierda y desde la derecha se oponen a las ciencias de la naturaleza humana tienen razón en una cosa: se trata de cuestiones vitales. Lo cual es mayor motivo para que se afronten no con miedo y recelo, sino con la razón".

¿Queremos saber más sobre nosotros mismos?. ¿Más sobre porqué somos como somos y nos comportamos como nos comportamos, o preferimos mantenernos en la oscuridad? Yo lo tengo claro.

PD: El solomillo se enfrió irremediablemente, pero valió la pena; no siempre se puede discutir a la italiana, poniendo toda la carne en el asador, incluido el solomillo. Al final acabamos brindando todos, por nosotros y por la Navidad, demostrando, por si hacía falta, que una buena manera de respetar a las personas es discutiendo sobre sus ideas.

Feliz año 2012
a todos los lectores (lo cual incluye a las lectoras, ¿hace falta decirlo?) de este blog.









jueves 22 de diciembre de 2011

CONVERSACIONES SOBRE CIENCIA Y PSICOANÁLISIS ENTRE UNOS HUEVOS ESTRELLADOS (primera parte)

Alaska, 21 de diciembre de 2011,

El psicoanálisis. Pasó el sábado, en el restaurante 360 grados, de Barcelona. Veníamos de una reunión agotadora, cansados y con hambre. Más o menos coincidiendo con la llegada del primer plato, unos huevos estrellados con una pinta excelente, comentamos la película “Un método peligroso”, sobre la relación de Freud y Jung. Muy buena, por cierto. Creo que en ese punto arranca la discusión sobre el psicoanálisis. 
Comienzo diciendo que el psicoanálisis es la historia de un fracaso. Ellos, P y J, a los que luego se añadirá CH, dicen que soy extremista y exagerado. Yo avanzo con toda mi caballería, en mi salsa, mientras los huevos estrellados se van enfriando: el complejo de Edipo, la interpretación de los sueños, el complejo de Electra ¿quién sostiene en la actualidad, salvo los psicoanalistas y lacanianos más recalcitrantes, esa sarta de tonterías?.
Mientras, CH J y P me dicen que no me quede solo con eso. ¿Sólo con eso? ¿Solo con eso? ¡Pero si son los pilares del psicoanálisis!, digo yo, exaltado y exultante. Los psicoanalistas son tan astutos que renuncian a lo fundamental de su doctrina (lo que equivale a reconocer su derrota) pero no a la marca. Por lo visto, pese a todo, el psicoanálisis todavía tiene caché. Sobre todo no renuncian a una de sus características, lo poco que queda de hecho del psicoanálisis en sus terapias: ellos no curan ni resuelven nada, pero sus análisis pueden durar toda la vida. A precio de oro, eso sí, que en su jerga ininteligible ellos llamarán, para no ensuciarse: el Otro.
Empiezo a hincarle el diente a los huevos, aunque me conozco y de lo excitado que estoy (no siempre puede uno discutir de estas cosas con amigos a las cuatro de la tarde) estoy deseando pegarle otra arremetida al tema.
Sobre las tres y media J nombra a Lacan. Porque el psicoanálisis no es solo Freud, dice. ¿Lacan? ¿Lacan me dices? ¿El de la Fórmula del Fantasma? ¿El del Sujeto Barrado? ¿El de la Envidia de Pene? (si, han leído bien, envidia de pene. Si hombre, esa que tienen todas las mujeres). ¿Lacan el incomprensible?, ¿El mismo que utiliza términos científicos de los que no tiene ni idea como destaparon Sokal y Bricmont en su estupendo ensayo Imposturas Intelectuales? ¿Lacan, dices? Hombre, hombre.
El psicoanálisis es la historia de un fracaso. Un modelo que aspiraba a explicar todas las enfermedades mentales (en realidad aspiraba a explicar TODO), basado en el manual de un inspirado escritor de fábulas (basta leer a M. Onfray y su irregular pero clarificadorEl crepúsculo de un ídolo, o a Janet Malcolm y su excelente reportaje, En los archivos de Freud, para darse cuenta de lo endeble del edificio freudiano), un modelo que aspiraba a hacer ciencia sin el peaje del rigor exigible, un modelo, digo, relegado ahora a psicología de salón, después de reinventarse tanto que ni él mismo se reconoce. 
El psicoanálisis ha matado al padre pero finge no estar desnudo.
Aunque siguen existiendo los psicoanalistas radicales (algunos siguen explicando el autismo por la relación entre la madre y su hijo y cosas así). por fortuna la mayoría de los que dicen llamarse psicoanalistas en realidad son como los comunistas europeos que solo conservan, por fortuna, el nombre. El nombre y un hablar raro, lo suficientemente raro para que solo se entiendan ellos mismos, si es que se entienden.
Al final, cuando ya me retiran el plato convencidos de que no acabaré con los huevos, P comenta que el psicoanalista tiene que pasar por duras pruebas, de experiencia y de formación, para llegar a serlo. Yo le despacho rápidamente con un chulesco: ¿y?. Añadiendo que también hay tarotistas o astrólogos que se esfuerzan mucho. Vale, me he pasado, no me extraña que haya gente que me tenga  manía. Es que me caliento. Es que el psicoanálisis es como Apple: domina toda la experiencia del usuario. Los psicoanalistas se inventan una teoría y se encargan ellos mismos de decir qué formación es la adecuada para formar a otros psicoanalistas. Formación que impartirán solo ellos, por supuesto. Fueron también listos al inventarse un modelo donde el terapeuta apenas interviene, un modelo descansado, digamos, aunque no llevaron su osadía al extremo de quitarle al cliente su diván. Ahí estuvieron bien.
También se cuidaron de blindarse a las críticas: Cuando alguien les tose o les discute, cuando alguien osa decirles que ni una sola, ni una, de sus teorías se ha podido demostrar, dicen que es que tienes resistencias, o miedos, o que no  les entiendes. Es lo que tienen las teorías autoreferenciales.
J, cuando me traen el segundo plato, un lomo ibérico al punto con salsa de pimienta, dice que el psicoanálisis es ciencia. Yo creo que lo hace para joderme, para que se me vuelva a enfriar el plato, porque sabe que me voy a tirar a la yugular. Eso es, precisamente, lo peor del psicoanálisis, su pretensión de científica. Total, que acabamos hablando, como si de una segunda parte se tratara, de la ciencia. Yo a favor, claro.
Una segunda parte un punto más acalorada que la primera. Por el tema, que me pone, y porque el excelente vino blanco, frío y afrutado, del que no recuerdo el nombre, empieza a hacer su efecto.
Continuará....


Pintura: Jobs and Freud, de A. Kurban

miércoles 14 de diciembre de 2011

LA MANO INOCENTE DE MI MADRE

Alaska, 14 de diciembre de 2011,

En los últimos días he ido cual conejo de las maravillas, sin tiempo para  actualizar el blog como me gustaría. Y los temas no me faltan; quiero escribir un post dedicado al psicoanálisis y sus mentiras (por cierto, si no han visto todavía Un método peligroso ¡corran a verla!, como diría Marcos Ordoñez,), otro post dedicado a un proyecto que estamos gestando en el CEESC que triangula Educación Social/Comunicación 2.0 y Cultura,  otro post sobre ciencia,sobre Jobs, etc.
De momento, y a la espera de mi mismo, pongo a mi madre por testigo que nunca...no, no, no era eso. La pongo en el blog. Sí, esa señora guapísima de aquí arriba es mi madre, Ana, estupenda a sus nosecuantos años. De mi madre es la mano  que ha decidido la ganadora de nuestro concurso de 2 entradas para Alaska 2099. El concurso era sencillo. Se trataba de decir el nombre de la directora de nuestra obra de teatro, Núria Inglada.
Enhorabuena pues  a @Sther3  y gracias a todas las que habéis concursado.  Gracias también a ti, mama.

Por cierto, Alaska 2099 va viento en popa. Volveremos el año que viene con actuaciones en Lleida, Barcelona, Santiago, Valencia. Y esto es solo el principio. Las críticas de los críticos de momento son estupendas. Y las del público en Atrápalo también. Estamos muy contentos porque, pasado el vértigo del estreno, la cuarta criatura de Los Sánchez funciona.
También está gustando mucho el trailer de nuestra obra, de Jose María Gresa, con el que participamos en el proyecto Pantalla Global, del CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona).  

La semana que viene vuelvo a estar con ustedes, queridos lectores.
Hasta entonces, tengan cuidado ahi fuera.

jueves 1 de diciembre de 2011

ES LA ECONOMÍA, ESTÚPIDO



Alaska, 1 de diciembre de 2011,

Pues seguro que sí, que es la economía. 
Hace muchos años empecé a leer las páginas de economía de El País, para enterarme de algo. Al principio de mis domingos llegué al descubrimiento de que, en realidad, la economía tenía un funcionamiento bastante sencillo. Al final de mis domingos he descubierto lo contrario. Es todo menos ciencia. La economía es un tema del que los expertos solo hablan a posteriori si no quieren meter la pata.  Mucho más ahora que anda desbocada.

Tampoco entiendo a los políticos españoles, y mira que lo intento. Se llenan la boca de reivindicar más política y menos mercado, pero sus propuestas estrella son los recortes y de ahí no los sacas.  Gastar menos, vaya. Va a resultar verdad lo que le dijo un día Zapatero a su Sonsoles, que presidente podía ser cualquiera.

Porque política, lo que se dice política, se puede hacer buena o mala incluso en la explicación de los recortes. En Cataluña, por ejemplo, se podía haber explicado que los cambios introducidos este verano en la renta mínima de inserción (RMI), cambios que hicieron que muchas personas no cobraran esta prestación de subsistencia y que están haciendo que otras, en situación precaria, sigan sin cobrarla, eran por la necesidad de ahorrar, o porque el sistema era insostenible, o cualquier argumentación avalada con datos. Muchos ciudadanos no hubiéramos estado de acuerdo con la medida, pero al menos hubiera situado el debate en otros términos: la oportunidad o no de recortar en una renta de este tipo, si no se debería empezar por recortar en otros ámbitos antes de tocar derechos de las personas más vulnerables, etc.

En lugar de eso se optó por el populismo. Se habló de fraude antes de investigarlo. Sin cifras ni datos. Eso situó inmediatamente como sospechoso a ojos de la ciudadanía a cualquier receptor de la RMI, y como negligente a cualquier profesional de servicios sociales encargado de su seguimiento. Todavía, a día de hoy, estoy esperando las cifras de ese fraude anunciado.
En su comparecencia en el Parlamento de Cataluña, el consejero Mena utilizó la anécdota como argumento, avalando la rumorología: muertos que cobraban el pirmi, familias con dos móviles o mohamed's que cobran desde su país.
Nada de datos. Ni un documento. Ni entonces ni hasta el día de hoy.

Mucha gente estuvo entonces, y lo está todavía ahora, a favor de esa actuación. Por supuesto. El populismo siempre ha dado sus réditos. Vamos, está la cosa para que encima se lleve la pasta un muerto. ¡Y marroquí!.
Pero lo único que esa forma de actuar trajo es una nueva pelea de pobres contra pobres. Parece un tanto cínico que por un lado se promuevan talleres para acabar con la rumorología del pueblo sobre las ayudas que reciben los inmigrantes  y por el otro los máximos responsables políticos la alimenten, en un alarde de irresponsabilidad, dejando caer perlas de patio de vecinos.

Por supuesto que puede haber fraude en la prestación de la  RMI. Como puede haberlo en cualquier sitio. El fraude no es solo cosa de pobres, es bien sabido. Pero que se estudie bien si se quiere acabar con él, con datos contrastados, con la participación de los técnicos que conocen el recurso, con acciones que pongan el acento en los fallos del sistema.
No con atajos. Aunque den votos. 

***
Mañana viernes, 2 de diciembre, a las 21h. nueva representació de ALASKA 2099, en la Sala Almazen, en Barcelona.

Fotografía : Mark Hooper